El jockey fue operado de tres vértebras y tendrá para entre 4 y 6 meses de recuperación; a pesar de la caída, ganó la estadística en Albuquerque, Estados Unidos

Seguramente que cuando allá por 1996 Jorge Martín Bourdieu desembarcó en los Estados Unidos junto con Yolanda Dávila para trabajar en equipo con Luis Seglín, jamás pensó que llegaría a tanto. Pero si hay cualidades que siempre destacaron al jockey argentino fueron las de ser muy trabajar y una persona sencilla, querible. Allí se encuentras las razones principales para que el profesional que se hizo en San Isidro apoyado por Juan Carlos Maldotti y Gustavo Scarpello, entre otros, haya podido mantenerse activo y con éxito durante más de dos décadas en un circuito tan competitivo. 

Radicado ya desde hace un tiempo en Phoenix, luego de sobresalir en la baja California, a los 45 años Jorge Martín Bourdieu enfrenta un momento difícil, pues una nueva caída ocurrida el 11 del corriente en Albuquerque lo hizo vivir de forma bien distinta la conquista de la estadística de jinetes en ese hipódromo, en un final de bandera verde.

Racha negativa la de Bourdieu, que en los últimos años superó con mucho corazón y amor por su profesión tres accidentes muy serios, primero fracturándose una pierna, luego rompiéndose la otra y ahora, tras una caída sin mayores consecuencias, sufriendo la rotura de la quinta, sexta y séptima vértebra lumbar, lo que demandó una operación para colocarle placas en la zona afectada para su fijación.

“Puta madre”, lanza auténtico cuando el cronista le menciona sobre esa serie de accidentes, para luego reflexionar: “Después de cada golpe arranqué con buenos resultados, y volvía a cero. Y ahora no era la excepción, estaba corriendo unos 20 caballos por semana en Albuquerque y ganando mucho, hasta que esa yegua que me tocó correr se cayó como muerta y me hizo golpear muy feo. Ahora me acuerdo y no entiendo qué pudo pasar, porque mientras los médicos me atendían se paró como si nada y salió galopando…”.

Cabe preguntarse qué lleva a un jockey a volver a intentarlo después de un accidente que pudo costarle la vida; más aún cabe preguntarse qué lleva a un jockey a volver a intentarlo después de varias caídas dudas: “Esto es mi vida, lo que amo hacer. Cuando pasé 9 meses parado me rompí todas las costillas y los médicos me dijeron que una estuvo muy cerca de perforarme el corazón. Sigo porque Dios me da oportunidades y señales para hacerlo. Pude haber quedado en una silla de ruedas o morirme, pero me sigue dejando pelear; yo pongo toda mi fe en él”, explica, con la característica tranquilidad de sus palabras.

Bourdieu corrió 11.073 carreras desde que llegó a los Estados Unidos, y ganó en 1597 de ellas, totalizando en premios 23.237.922. No sólo monta SPC, pues en los circuitos donde participa se realizan además carreras de cuarto de milla, casi siempre, con muy buenos premios, de hecho sus éxitos con los caballos de esta raza llegan ya a 750 (además de más de 100 conseguidas con árabes…. Este año llevaba 53 victorias em 341 presentaciones…

El jockey dejó muy joven la Argentina, con sólo 22 años y hoy tiene una hermosa familia en los Estados Unidos. Casado con Krystal y padre de Bryce (17), los mellizos Garrett y Olivia (16), Jionni (6) y Julián (4), son ellos quienes lo miman a toda hora en esta etapa de recuperación que, según los médicos que lo atienden, demorará de 4 a 6 meses, como mínimo.

“Los chicos me dicen que no quiere que corra más, porque ‘siempre me caigo’ y Krystal después del accidente grande fue la primera vez que me dijo que si yo quería cambiar de profesión no iba a poner objeciones. Ella estuvo casada primero con un jockey que falleció tras una caída, y sabe de qué se trata todo esto. Mi suegro es entrenador, vivió siempre entre caballos, conoce todo”, cuenta Martín, agregando que todavía tiene dolores y que le cuesta dormir, pero que es parte del proceso que atraviesa.

De sus tiempos en Buenos Aires sigue ahora allí la amistad con Omar Darío González, José Zunino y Gustavo Larrosa, sus colegas con los que tiene trato casi diario, mientras por su cabeza termina de formarse qué será de su futuro: “Me llaman y me dicen que largue, que ya no me arriesgue, pero sería una gran frustración que un golpe me haga dejar de correr y que no sea yo por mi propia voluntad el que diga basta, pero compitiendo, como me gusta. Ayer mismo volvíamos del campo de mi suegro y cuando entré a casa me crucé con el baúl donde guardo mis elementos de trabajo y me pregunté: ¿cuánto voy a tardar en volver a usar mis cosas? No es fácil, veré cómo se da la recuperación y analizaré cómo seguir, pero hoy no tengo ninguna decisión tomada”.

Jorge Martín Bourdieu hizo del trabajo y la responsabilidad un culto y de allí que se haya ganado el respeto de todos. Hoy, en un momento difícil, el sabor dulce de ganar una estadística le corre mano a mano a la angustia de no sabér cómo seguirá su historia. Está en sus manos.

Diego H. Mitagstein