El astro carioca viajará el domingo rumbo a Río de Janeiro para correr allí al menos hasta octubre persiguiendo los 13.000 triunfos

La voz no es la de siempre. Se le nota una mezcla de impotencia, de dolor, de añoranza y de bronca, pero a la vez de esperanza. Si hay algo que distingue a Jorge Ricardo, al margen de sus cualidades como jockey, es su predisposición, su inalterable búsqueda de conquistar objetivos sin importar lo que se le cruce en el camino.

Las peleó todas y las terminó ganando; sabe bien de qué se trata “levantar” copas bravas; y no precisamente después de un final cabeza a cabeza. En la vida suele poner el mismo empeño que en una pista de carreras. Pero esta vez, en un momento crucial de su extensa y exitosísima trayectoria está tomando una decisión que le duele, pero que seguramente le dará un empujón hacia quizás la última gran aventura de su formidable trayectoria: llegar a los 13.000 triunfos.

A sus 58 años, el astro carioca podría retirarse mañana y nada cambiaría todo lo que hizo, las miles de alegrías que le trajo al mundo del turf; sus cientos de hazañas. Pero en ese siempre querer un poquito más, llegar a aquella marca es algo que no lo deja dormir. Por eso, este viernes será la última vez que compita en la Argentina al menos por ahora, ya que el domingo a las 9 de la mañana se embarcará rumbo a Río de Janeiro para desde el lunes y el martes empezar a buscar allí los éxitos que le faltan.

“La verdad es que me quedé aquí esperando por el regreso de las carreras, pero nunca creí que íbamos a pasar tanto tiempo sin competir. Hace 6 meses que no veo a mi familia, que me esfuerzo trabajando, pero ya tomé la decisión. Me voy a quedar al menos hasta octubre allá, porque ahora viene el mitin del Grande Premio Brasil (G1) y muchas carreras importantes”, cuenta Ricardinho, con ese tono vacío de la alegría que suele desparramar en cada palabra.

No tiene tapujos en reconocer las razones que lo empujan a cambiar un camino que pensó de otra manera, y se entiende: “Estoy corriendo muy poco acá y allá voy a tener más posibilidades, más chances. Voy a tener el apoyo de mi familia mucho más cerca, poder ver a mi madre que ya con 80 años me extraña muchísimo. Para estar acá así, prefiero ir un poco a casa y ver cómo se dan las cosas”.

Jockey del Año en 2007 y 2012 en Argentina, Jorge Ricardo desembarcó de lleno en el año 2006, contratado como monta oficial del Stud Rubio B., con el que la unión permaneció hasta hace un par de años. Sus estadísticas son únicas, venciendo en 3667 carreras sobre las 20.782 que corrió (un 17,6 por ciento), quedándose con 270 clásicos y 53 pruebas de G1, guiando a sus conducidos a totalizar 471.244.277 pesos en premios.

El Pellegrini con Idolo Porteño (Jump Start); el Dardo Rocha con De Pizarra (Mutakddim); varias Estrellas; haber conducido a los campeones Winning Prize (Pure Prize), Ordan Dan (Hidden Truth), Seresta (Jump Start), Inca Noble (Ride the Rails), Suggestive Boy (Easing Along) o Storm Military (Bernstein); o sus victorias de G1 con Don Inc (Include), Life for Sale (Not for Sale), Todo Un Amiguito (Mutakddim), Cocho (Sunray Spirit), Bogeyman (Editor’s Note) o Cagnotte (Sunray Spirit), entre otros, estuvieron entre los picos altos de esta etapa que ahora entra en pausa.

El jockey confiesa: “Estoy desanimado”. Y se le nota. “En todos estos años le di mucho a muchísima gente, pero hoy no me solicitan como uno siempre quiere que sea. Ahora estamos a 10 días de las Carreras de las Estrellas y con 7 clásicos y más de 150 caballos anotados no tengo ni una monta confirmada. Me amarga mucho la situación”, sentencia con crudeza.

Pero hay otros motivos que lo empujan a tener firmeza en este cambio de rumbo que por varios meses dio vuelta en su cabeza antes de finalmente concretarse: “El momento acá es muy duro, no sólo con la hípica, sino a nivel país. La plata que podés ganar no vale, y yo tengo mi familia en Brasil. No sólo no rinde sino que además hacerla llegar es imposible. Mi vida está allá. Siempre pensé que me iba a retirar acá, y, si bien ahora volveré a Río, en octubre terminará de definir mi futuro. Realmente no se qué va a pasar”.

No lo dice, pero entre líneas se lee que su ciclo en Argentina está virtualmente terminado. Tampoco sería un drama, todo termina; es la ley de la vida. Si Messi se va de Barcelona, ¿cómo Ricardinho no va a poder a casa con los suyos?

Claro, el jockey, uno de los mejores de todos los tiempos en Sudamérica; el hombre récord, el que repartió alegría al por mayor quiere que esa historia que irremediablemente llegará a su fin más temprano que tarde sea de la mano de su sonrisa contagiosa, del triunfo, de conseguir sus ansiados 13.000 triunfos y entre aplausos. Nadie lo merece más que él.