El jockey, que ya superó su récord de ganancias en los Estados Unidos, recorre su campaña en el norte y anticipa que pasará el invierno en Florida para ser parte del Championship Meet

Por Diego H. Mitagstein

Cuando en 2016 Jorge Ruiz Díaz decidió dar un paso fundamental en su carrera e irse a correr a los Estados Unidos lo empujaron varios motivos, principalmente, las pocas montas que tenía en nuestro país. Hoy, a 6 años de haber tomado aquél camino, el jockey argentino se afirma en la hípica más importante del mundo y va cerrando una de sus mejores temporadas.

Nacido en Esquina, Corrientes, y habiendo cumplido hace unos días nomás 37 años luce más maduro en sus palabras y en su carácter, ese que en varios momentos le jugó malas pasadas. Se dice a sí mismo que es impulsivo, tanto como que su talento en la cruz de un SPC le permitió vivir momentos emocionantes al máximo y lo llevan hoy a ganar carreras bien seguido, a tener porcentajes elevados y a soñar con que todavía lo mejor está por venir.

Ganador de la Polla de Potrillos (G1) con Chuck Berry (Grand Reward), de la Copa de Plata (G1) con La Laguna Azul (Orpen), del Gran Premio de Honor (G1) con Arte Pop (Mutakddim) o del Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1) con Claro Oscuro (Mutakddim), Jorge Ruiz Díaz lleva 68 triunfos esta temporada, con 3.169.235 dólares en premios y un 17 por ciento de eficacia en primeros puestos y un 46 en el Top 3.

“Por suerte me está yendo bastante bien, no me puedo quejar. Casi siempre estoy entre los tres primeros, así que es importante. Hay que trabajar y de a poco voy escalando. No es nada fácil, pero con constancia se va logrando el objetivo. Tengo la suerte de que me den montas entrenadores importantes de aquí como H. Graham Motion o Arnaud Delacour y eso te ayuda a ganar carreras y a lucirte, porque tienen buenos caballos, sobre todo para el césped”, cuenta el jockey, desde su casa.

Luego, agrega: “Corro en Laurel, en Virginia, en Delaware, Pimlico… saltando por varios hipódromos. Cuando arranqué monté mucho y trabajé duro, como con la pandemia, desde bien temprano, con mucho frío. Fue un momento difícil. Aquí hay muchos buenos jockeys, no se si como los que me tocó enfrentar en Argentina, donde corrí con los mejores; hay que trabajar para tener tu espacio y, sobre todo, aprovechar las oportunidades. Aquí competí con los mejores y gané y perdí, pero ellos están mucho mejor montados y esa siempre es una gran ventaja. Cuando tenés uno que le puede ganar lo tenés que correr al milímetro, porque los jockeys más destacados pueden quedarse con los mejores caballos. Acá me adapté al estilo de correr, porque salen fuerte; en Argentina por ahí corremos la partida, pero no es así aquí, hay que tener táctica; en mi caso estudio mucho las carreras, de mis montas y de mis rivales. Hay que estar en todo”.

Se le pide un balance de estos primeros años en el norte, y cuenta: “Cuando decidí venirme fue una buena decisión. Allá no estaba corriendo mucho y ante esa posibilidad de que Víctor Centeno me ayudara a dar mis primeros pasos en los Estados Unidos, como Luis Ducó, no lo dudé demasiado. Después tenés que hacerte tu lugar y tratar de progresar, por eso me vine aquí después de estar un tiempo en Miami y me va bien. Si algún colega argentino me pregunta sobre venir, yo le diría que lo haga, que vale la pena el esfuerzo. Vine con mi familia y ese fue un apoyo enorme, y poco a poco nos fuimos adaptando al estilo de vida. Somos de estar mucho entre nosotros, y no me veo con demasiada gente. Pero ellos fueron un soporte grande en todo momento”.

En su futuro cercano habrá movimientos: “Venía pensando desde hace un par de años de ir a pasar el invierno a Florida, y en unos días viajaremos para allá para competir en el mitín de Gulfstream Park. La mayoría de los caballos que estoy montando van para allá, como otros entrenadores con los que trabajo, asi que corro el fin de semana y el lunes nos iremos para Miami. Lo veníamos hablando con mi agente y ahora tomé la decisión”.

En Gulfstream Park Ruiz Díaz deberá competir con muchos de los jockeys más destacados del norte, y espera la oportunidad con confianza: “Ya competí con todos ellos y es muy lindo poder hacerlo de nuevo. Son todos muy buenos, pero los caballos hacen la diferencia, me encantaría volver a definir con ellos. No es agrandarse, pero ahora con el tema de los controles en el uso de la fusta muchas cosas se van a igualar”. Sobre el tema, suma: “Son sólo 6 fustazos que uno puede dar… Cuando llegué me decían que pegaba poco, porque acá se castiga. Pero ahora cambió con la regla, y hay que graduarlos; a veces hasta te olvidás cuántos pegaste y me valió multas. Estamos muy controlados, y con esta reglamentación se empareja mucho todo”.

Jorge Ruiz Díaz no piensa en el regreso, con sus hijos en edad escolar y su carrera transitando una etapa positiva, sino en tratar de seguir mejorando, creciendo en lo profesional y que la oportunidad de captar mejores montas llegue.