El jockey puertorriqueño fue fundamental en el triunfo de la yegua argentina en la Pegasus World Cup Filly & Mare Turf (G2)

Por Diego H. Mitagstein

HALLANDALE BEACH, Miami (Especial para Turf Diario).- Si hay algo a lo que José Ortíz está acostumbrado es a los triunfos importantes. Hoy por hoy un poquito a la sombra de Irad, su hermano, el puertorriqueño de 30 años no pierde oportunidad de brillar en las grandes ligas de la hípica estadounidense, como ocurrió el sábado último en Gulfstream Park, dando cátedra guiando a la campeona argentina Didia para quedarse con la Pegasus World Cup Filly & Mare Turf Invitational (G2).

Mucha agua corrió bajo el puente desde su debut en el Hipódromo Camarero, allá por 2012, como ese accidente gravísimo que sufrió temprano en su carrera, o su meteórico ascenso aquí, ya en 2013 luciéndose en carreras importantes. Good Magic (Curlin), Elate (Medaglia D’Oro), Oscar Performance (Kitten’s Joy), Tacitus (Tapit), Maxfield (Street Sense) y Early Voting (Gun Runer) fueron algunos de los buenos caballos que se lucieron en sus manos, lista a la que ahora se sumó la hija de Orpen preparada por Ignacio Correas (h.).

Ortíz fue fundamental en el resultado, tomando decisiones durante el desarrollo, esa característica que diferencia a los buenos jockeys de los mejores, y el resultado fue la más clara muestra de su acierto. Tras la carrera, comentó: “Si venían en 46s seguramente hubiera venido algo más atrás, como en casi todas sus carreras, pero cuando llegamos a la primera curva y advertí que veníamos en un tren razonable tuve la posibilidad de quedarme en una posición cercana y así lo hice. Esperaba a Ruby Nell venir rápido, pero nunca pudo estar ahí. Se podía ver que traía las orejas paradas en el opuesto, y es cierto que veníamos cabeza a cabeza, pero estaba relajada y yo contento por cómo se venían dando las cosas. Me dio un estupendo cambio de ritmo desde los 600 metros finales hasta el disco. Las demás yeguas atropellaron, como era lógico, pero ya todo había terminado”.

Luego, agregó: “Es una yegua que es de G1, sólo tuvo que darle una conducción normal. Cuando pasamos los 1000 metros y venía muy fácil me gusto, porque sabíamos que estaba en perfectas condiciones, ya que la trabajé una semana antes y además Ignacio le tenía muchísima confianza”.

José Ortíz, que también alguna vez montó a la argentina Blue Prize (Pure Prize), quería correr a Didia, tuvo la posibilidad y no la desaprovechó. Salvo compromisos, seguramente se lo vuelva a ver en el futuro tirando en equipo con la campeona argentina.