Le pasó de todo a la hija de Fortify en el Güiraldes (G3) de Palermo, saliendo adelante pese a todo

Lo de Joy Tesalina en el Clásico Manuel J. Güiraldes (G3-1400 m, arena) de este sábado en Palermo fue para “aplauso, medalla y beso”. Enorme favorita, la hija de Fortify defendió su invicto en una actuación que fue una muestra de categoría gigantesca, ganando una carrera que “cualquier mortal” hubiera perdido.

No se mató en la largada de milagro, casi tocando su hocico contra el piso cuando sus manos se doblaron inesperadamente, se embaló en el opuesto chocando y chocando con sus rivales, dobló el codo encerrada y luchó toda la recta junto a los palos, casi sin espacio.

Pese a todos esos “detalles” la potranca del Stud Los Betos derrochó valentía y calidad para conseguir cruzar adelante el disco batiendo por medio pescuezo y medio cuerpo a Staryu (Fire Slam) y Hennie Six (Sixties Icon), mientras la puntera La Clandestina (Compasivo Cat) clausuraba el marcador último a 15 largos, al tranco.

Vaya si tiene futuro Joy Tesalina, a la que Gustavo Scarpello, su entrenador, eligió en uno de los remates de La Biznaga en 2018, una cabaña con la que siempre mostró una química especial, desde su crack Fanatic Boy (Mat Boy) hasta Stormy María (Bernstein).

Haber terminado adelante en el Güiraldes después de haber padecido semejantes incidencias es el dato más evidente al respecto. Alguno, seguro, podrá decir que el grupo que le tocó enfrentar no fue de los más duros, y probablemente tendrá razón. Pero también hay que reconocer que la historia no estaría hablando de “sufrimientos” ante un trámite mínimamente normal.

En la clásica Thundery Terrific, Joy Tesalina se suma al grupo de las mejores potrancas y da ilusión a su entorno de ser gran animadora del proceso selectivo en el segundo semestre.