Juan C. Noriega x Juan C. Noriega, 4000 triunfos después…
15 Mayo, 2018 Share

Juan C. Noriega x Juan C. Noriega, 4000 triunfos después…

A horas de alcanzar una marca fabulosa, el jockey reflexiona con Turf Diario en una charla interesante y amena

Siempre resulta interesante charlar con Juan Carlos Noriega, el hombre que hace unas horas alcanzó su victoria número 4000, montando a Red Stripes (Valid Stripes) en el Hipódromo de San Isidro. Pero también es divertido, porque “Chupino” siempre tiene a mano la frase que aporta una sonrisa, con su chispa natural.

“Debuté en 1991; en ese entonces no me dolía nada y ahora me veo leyendo la revista con anteojos y me doy cuenta que el tiempo pasa para todos”, lanza como para romper el hielo, este cordobés querible y querido, el heredero natural de Jorge Valdivieso en el corazón del burrero argentino.

Ya calmada la carcajada, se pone más reflexivo Noriega: “Son muchas las cosas que se te vienen a la cabeza en momentos como este, pero creo que lo más importante de todo es que después de tanto tiempo me mantengo en un lugar importante, compitiendo fuerte… Nunca pensé en mi vida llegar a esto, ganar tantas carreras, no te lo imaginás nunca… Tantos G1… El otro día con amigos sacábamos la cuenta de mi efectividad y nos daba un 15 por ciento más o menos, y eso es mucho para tantos años de campaña…”.

Es un agradecido al turf Noriega: “Esto te lo da todo. Llegué de Córdoba con 16 años sin nada, y hoy tengo mi familia, mis hijos, mis amigos, mi casa, mis cosas…”. Allí, en su familia, es donde Juan encuentra uno de los pilares de su brillante trayectoria, en Paola, la mujer de su vida… “Tiene mucho que ver ella sin dudas; en todo lo que me pasó siempre, porque me apoya en lo que sea. Pero ojo, no todo es tan fácil, ehh… La simpatía no dura todo el día (sonríe), la tenés que bancar en casa después, porque los malos tragos del hipódromo en algún lugar los tenés que descargar. Pero, sin dudas, Pao es mi mejor refugio, junto con Sol y Guido, claro. Igual, ahora, ¡dónde va a ir?”, remata con otra de sus salidas típicas, porque el jockey es el Messi del chiste circunstancial…

¿Hay un caballo o una carrera en la vida de Noriega? Le cuesta seleccionar, pero cuenta: “Son muchas, claro, pero creo que las que gané con Expressive Halo (Halo Sunshine) y Soy Carambolo (Val Royal) están ahí arriba. Soy Carambolo era puro corazón, siempre lo quise mucho…”.

Se le nombra a Roberto Pellegatta, y Noriega no se quiebra, pero sí se emociona mucho: “¿Qué te puedo decir de él? Me bancó todo siempre, hace ya casi 26 años que trabajamos juntos. No sería nada sin Pellegatta, es como un segundo papá exigente, porque no es fácil trabajar con ‘el petiso’. Tengo la suerte de tener una relación paternal con él y también de ser hace 22 años uno de los hombres en quien confía Juan Carlos Maldotti, otro hombre duro, exigente, pero que siempre te quiere enseñar. Para un profesional qué puede haber mejor que poder trabajar con ellos…”.

La dupla con Roberto Pellegatta es seguramente la más antigua dentro del turf nacional, y para Juan todo se debe al exitismo y a que los tiempos han cambiado: “Es fácil desmontar a un jockey que no es de la primera línea para subir a otro que sí lo es. Hoy quizás la opinión de los propietarios pese más que antes, y por eso quizás sucede. Recuerdo cuando llegué que había muchas parejas establecidas; Juan J. Paulé le corría a Gaitán Dassié; Jacinto Herrera a La Quebrada, Pablo Falero a Maldotti, y Guillermo Sena a La Titina y a La Esclava. Hoy vas a la ‘parada’ y por ahí tenés 10 jockeys esperando para trabajarle a un cuidador grande. En lo de Pelle estoy siempre con Gustavo Calvente y con William Pereyra, por ejemplo, todos grandes profesionales”.

Le gusta charlar sobre el tema de los pilotos a Juan Noriega, que se define como un defensor del “jockey argentino”. “Acá hay muchísimos jinetes buenos y que después no tienen la oportunidad que por sus cualidades merecerían. Mirá a Juan Cruz Costa, que tiene mucha capacidad y casi no corre. Desde hace ya un tiempo se destacan mucho los chicos que vienen del exterior, que, además, siempre tienen la ventaja de estar muy bien ‘apadrinados’, con muchas buenas montas, con grandes caballadas. Ellos vienen al país y sólo piensan en ganar; si cruzan 80, quieren 100, y cuando llegan a 100, quieren 120. Acá por ahí nos conformamos con las 80 para disfrutar de otras cosas, va un poco en la idiosincracia del argentino, de ir a ver a la familia o elegir compartir otros momentos fuera del hipódromo. El extranjero tiene todo su foco en competir. Siempre fui bastante responsable en mi trabajo y por eso hoy ya tengo 4000 carreras ganadas, también; si tengo que correr el bagre de un amigo, lo voy a correr porque no me gusta fallarle a los que confían en mí, tenga más o menos relación; por ahí muchos te lo dejan”.

Dice que su amigo, su ídolo y su espejo siempre fue Jorge Valdivieso, pero cuenta que Jacinto Herrera y Pablo Falero también fueron referentes en su campaña. “Y Jorge Ricardo, obviamente, que debería ser un ejemplo para cualquier chico que inicia. Está más viejo que mi mamá, pasó el record y ahora el ‘podrido’ quiere llegar a las 13.000 carreras. Está loco”, bromea con muchísimo cariño y sonríe fuerte de nuevo.

Cómo será la admiración que el cordobés siente por el astro brasileño que el día que este batió la marca mundial en San Isidro dejó su descanso (no tenía montas en esa reunión), se subió al auto y se fue hasta el hipódromo solamente para saludar al “maestro”, como suele decirle.

El cronista vuelve sobre el tema de los jockeys y sus posibilidades, y Noriega recuerda también a Anselmo Zacarías e Iván Monasterolo como colegas que se recibieron rapidísimo, pero a los que luego se les hizo cuesta arribar seguir como amigos contínuos del disco.

“Lo que yo veo es que los aprendices no tienen tiempo de aprender, porque en 4, 6 u 8 meses se te hacen jockeys. No compiten entre ellos, quizás sería mejor que aparecieran todos juntos, como era antes, para que compitan, y no sacar uno, sacar a los meses otro… Es mi punto de vista, sino al sistema lo veo como una picadora de carne”.

Noriega disfruta de su profesión, de su vida, de su familia y de sus amigos. ¿Qué espera para el futuro? “De peso estoy ok, de salud también, le daremos hasta que el físico aguante, porque en esta actividad una nunca sabe qué puede pasar. Pero no puedo pedir mucho más de lo que ya conseguí. Es como ganar 4000 carreras, jamás imaginé que me pasaría…”.

Diego H. Mitagstein