El criador y propietario reformulará por primera vez en mucho tiempo la propuesta de su cabaña líder

En la carrera del aprecio y del respeto, son pocos los que en el mundo de la hípica puedan desafiar en un mano a mano a Juan Carlos Bagó. Criador y propietario, exitoso y emprendedor, ha caminado una vida repleta de satisfacciones en los hipódromos gracias a su Haras Firmamento. Reconocido por la amplia mayoría de los actores del turf nacional, querible, generoso, Bagó no olvida el pasado, disfruta el presente y piensa siempre hacia adelante; en la apuesta nueva, en los sueños y en las ilusiones, y en que en cada uno de los productos que se crían en Sierra de los Padres llegue a campeón.

Tiene un motor fuera de borda; un entusiasmo y un peso en las personas que lo rodean que habla de carisma. No es un jefe, no le gusta que se lo tome como tal. Disfruta cuando en sus equipos todo se hace en conjunto, fortaleciendo lazos laborales y que él aplica como uno de los secretos de su éxito, sea dentro o fuera del maravilloso mundo de los caballos.

No tiene medias tintas Juan Carlos. Respira justicia y claridad, y lo deja en claro en cada una de sus palabras durante la larga charla que tuvo con Turf Diario, en un momento donde, después de mucho tiempo, Firmamento tiró el ancla y se prepara para una restructuración.

La decisión de Juan C. Etchechoury (h.), entrenador principal de la chaquetilla de la gaviota, tuvo un efecto rebote en el plan de la cabaña. Desde el mes de noviembre será cuidador exclusivo de Rubio B. y en el desguace de su “stud particular”, Carly debió comunicarle a Bagó que ya no seguiría trabajando con él. Fueron muchos años de amistad y triunfos, y lo único que se perderá ahora entre ambos será esto último.

“No me gustan que circulen dichos, vesiones o cosas que no son ciertas. Nuestro equipo siempre fue práctcamente el mismo, ha sufrido pequeños cambios en casi 4 décadas, puntuales, por razones concretas. Somos consecuentes con nuestra gente. La situación es poco atípica para mi forma de ser, aunque me estoy acostumbrando porque también me pasa en distintas compañías. Estamos en este momento de cambio, en el que Carly tomó una decisión personal y eligió dar un paso para tranquilizar su espíritu. Nos tomó un poco de sorpresa, pero Dios siempre me ilumina. Le había dado unos caballos un tiempito antes a Alfredo Gaitán Dassié, que a partir de octubre, paulatinamente, se hará cargo de todos los caballos de Firmamento. Quiero que Carly le transmita las características de cada caballo, y eso toma un tiempito”, dice el farmacéutico, relajado en uno de los sillones de su lugar en el Campo 2 de San Isidro.

Luego, continúa ofreciendo la visión del “nuevo” proyecto: “Incluso va a tener a su cargo, muy probablemente, la mayoría de los elementos que tenemos en City Bell, donde lo ayudarán Nicolás y Lucas, sus hijos, dos chicos muy capaces y con juventud como para afrontar el desafío. La idea es darle un entrenamiento completo a nuestros ejemplares”.

El replanteo de Bagó y Firmamento llegará también a la cabaña, buscando un formato más acorde a los tiempos que corren y tratando de volver lo más cerca posible a la vieja premisa de buscar la perfección, lejana, imposible, pero siempre tentadora: “En el haras he tomado algunas decisiones por consenso, ya que nunca me gustó actuar por mí mismo, sino apoyando todo en una cuestión de equipo. Siempre le decía a Coco Valle que la cantidad conspira contra la calidad, complicando mucho el día a día en épocas de parto o de servicios. Hemos decidido reducir nuestro número de yeguas, que ahora sería de entre 180 y 200, lo que consideramos ideal. El año que viene tenemos la producción de Key Deputy y Mastercraftsman, lo que nos dará una proyección de madres muy importante. Es un cambio que significará un momento de sosiego para el haras, tratando de bajarnos de la efervescencia de los números para tratar de poner calma y paz, sobre todo, en Sierra de los Padres, donde se hace un trabajo gigante. En este negocio no es parejo el trabajo todo el año, se aliviana el primer semestre y se complica el segundo. Tenemos un plantel de yeguas madres que es el puntal del haras. Vendrán ahora las hijas de Harlan’s Holiday, luego las de Key Deputy y Mastercrfatsman y más tarde llegarán nuestras apuestas más cercanas. Quiero llegar al día en que todas las yeguas del haras sean ganadoras clásicas o productoras clásicas. Hoy tenemos 257 en total, y de a poco iremos sacando algunas de ellas; en marzo, tenemos planeado un pequeño remate. Pero todo será paulatino. Tuve que trabajar como un loco para convencer al equipo, pero lo logré”, explica entre sonrisas.

Reflexiona el criador: “Por primera vez considero que voy a hacer un cambio importante en nuestra estructura. Siempre fue ir para adelante, pero ahora seguiremos yendo hacia adelante con más calma. Hoy el mercado no responde a las inversiones que uno hace, y la nuestra es realmente muy grande. Las operaciones como las nuestras se complican en ese panorama y por eso apuntamos a calidad sobre cantidad. Hemos tenido un 2018 muy buenos, sobre todo los primeros seis meses. Ahora estamos algo más ‘tranquilos’ con la venta de The Great Day y las yeguas que retiramos, entonces es un buen momento para ir viendo como marchan estos cambios que nos planteamos”.

El criador no duda en decir que: “Para nosotros empieza otra historia, pero quiero que empiece con una nueva modalidad. Haciendo las cosas con mayor tranquilidad, pero sin dejar de apelar a lo máximo; a la perfección, aunque sea imposible de conseguir”.

La charla se extiende, Bagó es un apasionado y podría pasarse horas hablando de caballos y escuchando de caballos. Llega el momento de dar una mirada al turf actual, y no esconde su postura: “En el análisis en 2018 hemos tenido uno de los hechos más difíciles de superar como hípica con todo el tema de la posible disminución del fondo de reparación. Fue un simbronazo que nos empujó a hacer un esfuerzo muy grande, implementar estudios económicos y macro sociales para explicar qué éramos. Por ahora lo logramos, pero no hay que descuidarnos. El argentino disipa energías para cualquier lado, pero si el argentino se uniera como nos juntamos nosotros en el turf con un objetivo común seríamos otro tipo de país. Ahora, después, una vez que las aguas se calmaron, otra vez veo que un poco cada uno agarró para su lado. Somos así; yo viví todos los procesos y la vida ha sido siempre muy similar. Esto se arregla de una sola forma: si todo el mundo empieza a pensar en la Argentina. Este fue un año en el que me mostré combativo, porque consideraba que era una cuestión superior al bien personal. Uno solo no puede hacer las cosas, siempre hay gente que deba acompañar; ahora, sí somos pocos..”.

Vuelve Firmamento al tapete, y el futuro de la cabaña entra en escena. Parece tenerlo bastante claro: “Siempre tenemos la idea de fortalecer cada día al equipo, tiene que ser muy unido, solidario; es la única forma. Para adelante, Firmamento estará bien, o mejor. Un día no estaré yo, pero el haras seguirá firme, porque hay que asimilar las cosas tal como son. Hay gente que ha nacido en el haras, o con Coco empezamos en el ‘83 pasito a pasito. Hoy Ezequiel, el más joven de todos, es uno de los que, espero, pueda hacerse cargo del haras con el paso del tiempo. Mis hijos no son hipicos, pero están de acuerdo con esta idea, que siga como una especie de CEO. Pero tengo un nieto, el más chico, Santiago, que se fue a ver los partos, a repartir ración… Le gusta, lo tengo en la gatera; pinta lindo…”.

La entrevista va llegando a su fin, y con el mismo “modo reflexión” del principio, dice Bagó: “Hace un par de semanas me dieron el Premio Konex, ¿sabés la gente que me llamó, que me felicitó? Y eso que yo pedí que no digan nada más allá de lo que se conoció públicamente. Pero uno empieza a compartir la alegría de los conocidos, se sienta a pensar y dice: ‘algo habré hecho’. Es un premio que para mí tuvo una gran importancia en este momento de mi vida, porque me permitió pensar y plantearme: ‘he laburado mucho en esta vida’. Yo a los 10 años vendía hielo en el mercado Spinetto. Nadie me regaló nada, entonces, haber hecho todo lo que pude… En un momento me salió pensar: ‘está bien dado este premio’. De eso, Juan Carlos, nadie tiene dudas…

Diego H. Mitagstein