Con el hijo de Not for Sale alcanzó la cuarta victoria de su trayectoria en el Carlos Pellegrini

Hombre duro, recio, difícil de conmover, Juan Carlos Maldotti no pudo contener la emoción tras ganar con Il Mercato su cuarto Gran Premio Carlos Pellegrini (G1). Después de varios años sin tutearse con la gloria grande que lo acompañó durante la mayor parte de su fantástica trayectoria forjando cracks en el Campo 2 de San Isidro, Juanca lo hizo de nuevo.

Como con Potrillón (Ahmad), Potri Pe (Potrillazo) y Guarachero (Slew Gin Fizz), su sabiduría hípica lo hizo subir de nuevo al podio más preciado, inflar el pecho; disfrutar. Por eso, lloró, se abrazó con todos y, como siempre, atendió a la prensa con su franqueza chocante pero noble; de la que no abunda. A lo crack.

“El día del sorteo de partidores le dije a Marcelo Durán, de ESPN, que el Pellegrini ya tenía puntero y que se llamaba Il Mercato. Con Juan Sebastián -su hijo, su compañero, su socio en los laureles- hablamos antes de la carrera y llegamos a la conclusión de que el potrillo tenía que correr sí o sí adelante. ¿Si me preguntás porqué? La respuesta es que la única vez que vino cómodo adelante, nos dio una muy buena demostración. Hay veces que uno puede contemplar alternativas, pero estaba seguro de que la fórmula era ser punteros, y no estábamos equivocados”, dice Maldotti, serio.

Luego, continúa: “Llegamos a esta carrera con muchas esperanzas, porque mi caballo es muy macanudo y tiene mucho más para dar. Es tierno todavía, porque nació en noviembre, pero gracias a Dios es sano, y hace cosas que me asustan. El otro día lo llevé al césped de correr y le dije a Noriega que lo llevara de de galope y lo pasara la milla, siempre bien afirmadito, para hacerle algo porque no me daba el tiempo para florearlo y que conociera la pista. Le tomamos 1m37s2/5 y echó 34s los últimos 600 metros y Juan no lo podía parar. Entonces me convencí de que no había que esperar nada, que había que salir a correr en todos lados”.

Confiesa Juan Carlos que “En la carrera, cuando faltaban 300 metros, le dije a Juanchi: no le ganan más. Yo se que ese plus que se necesita él lo pone, porque lo vi perder dos veces el segundo o tercer puesto, y después siempre volvía y pasaba a sus rivales”.

El cuidador se aparta un segundo de la euforia, de Il Mercato y de su triunfo en el Pellegrini y explica un tema mucho más general y que explica bastante su momento: “Hoy los tiempos cambiaron, el turf es distinto y vos tenés que convivir con eso. Pero cuando tengo tiempo para llevar a un caballo, es lo mejor que hay y lo mejor que hago, pero te tienen que dar los tiempos, la confianza y también el factor económico, porque hoy hay algunos que tienen caballos, no pueden tener ni una pata, pero opinan con el programa en la mano. Yo tengo una forma de pensar y me gusta que mis caballos corran la carrera. En los Pellegrini que gané, nadie me regaló nada pero, estaba seguro que los míos estaban preparados para correr cada uno de los 2400 metros”.

-Chupino hizo un gran trabajo. Fue clave…

-Sin dudas. Y no me sorprendió. Juan es mi jockey y en algún momento pudo haber no corrido al potrillo, ya que Rubio B. tiene compromiso con José Aparecido da Silva. Pero sé cómo hablar con “Chupino”, es mi amigo desde hace 30 años. Cuando vos tenés una relación como la que tenemos nosotros, lo hablás todo y eso se llama equipo.

-Si te dicen de correr afuera (el caballo quedó clasificado para la Breeders’ Cup y para Royal Ascot), ¿te animás a llevarlo?

-No es lo que más me gusta ese tipo de aventura. Si me piden una opinión, yo desisto, pero después pasan cosas. Este es un caballo muy joven, nacido en noviembre, recién creo que tiene su séptima carrera encima. Corrió las que tenía que correr, nada más.

-Pese a la restructuración de Rubio B., ¿Il Mercato seguirá a tu cargo¿

-Sí, por suerte sí. Ricardo Benedicto nos informó que los caballos que ya están asignados no cambiarán de preparador. Será un placer…

-Me imagino que ahora llega el descanso…

-Seguro, lo tiene merecido pero yo prefiero que quede en el stud, lo quiero tener cerca, el campo no. Claro, si tuviera un problema físico es otra cosa, pero a mí déjamelo ver todos los días…

Simón Mitagstein