El entrenador disfrutó con emoción la victoria de El Kodigo en el Gran Premio República Argentina, aunque lamentó que Pellegatta no pudiera estar presente ante un estado gripal

Por Simón Mitagstein

Decir que estoy muy contento es poco, cuando te toca ganar una carrera de G1 se vive de otra manera y hoy, con las tribunas repletas, se te pone la piel de gallina”. Juan Saldivia mira lejos mientras habla, como caballo bueno. El triunfo de El Kodigo en el Gran Premio República Argentina (G1) ya es un hecho y lo disfruta, se nota; lo comparte con sus amigos, seres queridos y equipo; sabe perfectamente que, aunque afortunadamente se le den seguido, conseguirlos cuesta mucho.

Luego, generoso, dice: “Al caballo ya todo el mundo lo conoce, cuando ganó la Polla se mostró como un luchador y en ahora lo ratificó. Quiero agradecerle a El Kodigo, a todo el equipo de Roberto Pellegatta, que me encantaría que hubiera podido estar hoy con nosotros y disfrutar de todo esto, pero se qué desde su casa haciendo reposo lo habrá vivido con la misma intensidad que nosotros acá”.

Juan es desde hace tiempo la mano derecha de Pelle, el hombre en el que el formidable entrenador descansa sabiendo qué tiene su espalda cubierta. Se lo nota conmovido, feliz, satisfecho, con esa mezcla de sensaciones dibujada en su rostro.

“Analicé mucho la carrera estos días, caballo por caballo, y estaba completamente seguro que se iba a hacer una ligera, pero en los hechos no se hizo tanto como esperaba. El Kodigo es un fondista y le encargué a Gustavo -Calvente, el jockey- que no se apurara, que prefería perder por esperar un poquito y no por apretar el botón antes de tiempo. Ya cuando le encontró libertad allá por los 600 metros tenía todo el caballo, y arriba llegó corriendo y resistiendo la atropellada de Mezzopiano, que vino como para ganar. Pero a El Kodigo si hay algo que le sobra es coraje y calidad. El de Tadei es un gran caballo; hace unos días me lo crucé al peón cuando salieron los dos a trotar a eso de las 6 de la mañana y le dije que su potrillo tenía que haber adelantado mucho porque el mío estaba con los 10 puntos largos, y se ve que eso hicieron los dos. Nos regalaron un gran espectáculo igual que en la anterior carrera en que se enfrentaron”.

Sobre el futuro del potrillo, explica Juan: “Ahora es tiempo de analizar como seguimos pero, teniendo cerca las Estrellas en el pasto de San Isidro y ya con la experiencia de haber corrido muy bien el Jockey Club, puede ser una opción, aunque en lo personal, no me gustaría. Quiero que el caballo no pierda y se que en Palermo va a ser muy complicado que le ganen. Pero veremos, lo analizaremos con la gente de Juan Antonio para tomar la mejor decisión”.

Sobre el final, confiesa: “Soy muy agradecido por toda la confianza que Roberto me da y brindarme la oportunidad de poder vivir estos momentos, únicos para un entrenador y un equipo de trabajo. Igual, me hubiera gustado que pudiera haber estado aquí y darle un abrazo”, cierra a pura generosidad.