El propietario y sus socios, ahora se ilusionan con ver al ganador del Pellegrini corriendo la serie que ya ganaron con Calidoscopio

Juan Carlos Echeverz vivió hace unos años algo que pocos argentinos pudieron: ganar una carrera de la Breeders’ Cup. Fue con el inolvidable Calidoscopio (Luhuk), en el Marathon, sobre la arena de Santa Anita Park. Sin embargo, en el maravilloso mundo del turf, la emoción no sabe de experiencias, y por eso no extrañó verlo romper en llanto cuando iba hacia la foto inolvidable tras la victoria del potrillo, del que es propietario junto con un grupo de amigos, en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1).

Otra vez brilló alto la chaquetilla de Doña Pancha, la de Cheyenne (Pepenador), Insociable (Intérprete), Contante (Intérprete), Corona del Inca (Luhuk) e In the Dark (Mutakddim), quedándose ahora con la copa más preciada y que clasificó al hijo de Il Campione para correr el Breeders’ Cup Turf (G1) de 2024 en Del Mar.

Con el antecedente de Calidoscopio, el viaje es casi una fija :”¿Como no vamos a ir? Somos varios de los socios de Calidoscopio, y no tienen problema en viajar. Vamos, ¿qué vamos a hacer acá? Pasa que falta un año, podemos correr el Martínez de Hoz y alguna otra carrera. Pero, de todas formas, más allá de lo que nosotros creamos, lo decidirá el Bebe Frenkel”, cuenta Juanca, ya más calmado, trofeo en mano.

Se lo consulta sobre si le gustaba su potrillo pese a lo difícil de la carrera, y comenta: “Cuando corrió el Jockey Club había perdido unos kilos que no debió de haber perdido. Ahora mantuvo, pero está tendido, por eso no nos preocupaba para esta vez”. Ya sobre el desarrolo y las dificultades que el tocó atravesar a alazá, agrega: “La veía de frente y Eduardo empujaba al caballo de Calvente para poder pasar. Muy guapo estuvo el potrillo para pasar por un lugar tan chiquito. Siempre pintó ser para la distancia, quizás no lo veíamos llegando a tanto, pero van mejorando. Estos hijos de Il Campione van bien al tiro. Como Villagra pesa un par de kilos más, el Bebe eligió que se suba Eduardo, porque consideraba que no se podía dar ningún tipo de ventaja. No es un caballo grande o pesado, entonces, eso ayudaba”.

Luego, sobre el final, revela algunas cuestiones del momento de la compra de El Encinal: “Los 5 primeros en el remate de El Paraíso los compra Mamina, y a Bebe le quedó este, que lo eligió. Es todo obra absoluta de él, porque lo vio, lo compró y lo hizo ganar el Pellegrini. Los otros productos llamaban más la atención, es un caballo normal, pero tiene un corazón impresionante”.