El jockey será operado en las próximas horas y por el momento estará obligado a dejar de correr momentáneamente; “Fue un baldazo de agua fría; el médico no podía creer que estuviera corriendo en estas condiciones”, contó en entrevista con Turf Diario

Por Diego H. Mitagstein

El parte enviado por el Hipódromo Argentino de Palermo fue escueto, y desde su Servicio Médico se informó que: “Acordé a la información recibida, a la evolución y el estado actual del jockey Banegas Kevin, se considera dar la baja preventiva a sus tareas hípicas hasta la ampliación de estudios, informes e intenciones médicas relacionadas a la evolución de su lesión femoral de hace 2 años. Acompañamos a Kevin a una pronta y mejor recuperación”.

La noticia sorprendió al mundo de la hípica nacional, aunque no tanto al propio jinete, que, incluso, había firmado como de costumbre una gran cantidad de compromisos de monta para las jornadas venideras, esos que ahora no podrá cumplir ante esta pausa en su campaña profesional.

“Desde que volví a correr tras el accidente, hace 2 años, siempre me dolió la pierna (la izquierda), pero en el último par de meses ya se había agravado y era insoportable. El lunes fui al médico y me dijo que era un milagro que pudiera estar corriendo, porque el hueso nunca había soldado y sólo me estaban sosteniendo los tornillos. Me tienen que operar de nuevo y luego enfrentar la recuperación. Fue un baldazo de agua fría, porque después de todo lo que pasé, tengo que volver a parar”, dice Kevin del otro lado del teléfono, con una voz que mezcla angustia y resignación. 

Desde su Instagram, fue el propio profesional el que amplió detalles: “Con mucha angustia debo contarles que otra vez me toca parar. He corrido todo este tiempo con mucho dolor y sufrimiento, sacando fuerzas no sé de donde, pero empujando con el corazón, porque ese es mi estilo y no pienso cambiar.

“Quiero contarles que recién ahora he tomado conocimiento que mi fractura de fémur de agosto de 2021 nunca se consolidó…he corrido todo este tiempo con esa lesión y aún nadie, ni yo mismo, puede explicar como lo hice.

“Esto me obliga a poner una pausa y volver a operarme. No busco culpables, ni me pregunto por qué a mi, sólo elijo mirar para adelante, agradecer a cada propietario y a cada cuidador que me confiaron su trabajo, su ilusión, su tiempo.

“Elijo creer que volveré a enfundar la fusta para ser mejor persona y mejor profesional. Aún queda mucho camino por recorrer y mucha música que escuchar, porque para mi, no hay canción más bonita que cuando gritan Banegas viejo nomas. Los abrazo fuerte a todos!”.

“Parar cuando me estaba tengo tan bien, que me había ganado un espacio, me da mucha pena, pero la salud está primero y debo hacerlo. Estoy con los estudios y espero lo más pronto posible me operen para luego encarar la recuperación y poder regresar lo más pronto posible”, suma el piloto de apenas 23 años y que en noviembre último ganó su primer G1, con Comando Secreto (War Command) en el Gran Premio Palermo (G1).

Luego, reconoce: “Le ponía mucha garra, por los cuidadores y patrones que siempre me apoyaron, pero había días que no podía ni levantarme de la cama; en los que caminar era imposible. Raro que para correr no me molestaba tanto, aunque me bajaba del caballo y me dolía muchísimo

Tan conmovedoras palabras trajeron mucha tristeza a la comunidad burrera nacional, esa que ya lo había adoptado como una de sus máximos exponentes y un hombre con un futuro sin límites. Si con todos esos inconvenientes a cuestas, con ese dolor insoportable, Kevin Banegas consiguió tantos triunfos importantes, no cuesta demasiado imaginarse cómo será su historia una vez superado este mal trance.

Lo ayuda la juventud y su empuje, y una vez digerido el mal trago de asumir que otra vez deberá darle una pausa a su pasión, no caben dudas que le pondrá todas las ganas del mundo para volver en el más corto tiempo posible y mejor que antes, para sacarse muchas más fotos como aquella de noviembre con Comando Secreto. Jugarle todos los boletos, es una obligación.