La serie llega por tercera vez a la ciudad del caballo por excelencia en los Estados Unidos y el entusiasmos se percibe; Blue Stripe tendrá 7 rivales, largará del 2 y este miércoles hizo schooling y galopó

DIEGO H. MITAGSTEIN

Enviado especial de turf diario a lexington, Kentucky

LEXINGTON, Kentucky (Especial para Turf Diario).- La hojarazca rojiza cubre casi cada sector de un Keeneland que ya vibra al ritmo de la Breeders’ Cup. El frío no es excusa: la gente, ni los propietarios ni los profesionales, la gente, se acerca a eso de las 5 de la mañana al bellísimo hipódromo de esta ciudad para disfrutar de sus cracks, aún cuando tiene que adivinar qué caballo es el que viene galopando en la cancha, al amparo de la oscuridad que recién empieza a apartarse del camino cerca de las 8.

Es especial la serie de carreras más importante del mundo cuando se corre aquí. Tiene una magia diferente, una energía que se siente en las sonrisas de todos, que disfrutan tanto la previa como lo harán cuando entre viernes y sábado llegue la hora de la verdad. Lexington respira hípica, tiene el pura sangre bien metido en el corazón, y es palpable.

Está lleno de público, pero también repleto de periodistas, propietarios, profesionales… Si lo que pinta madura, se verá una fiesta magnífica, como para compararla con aquella de 2015, cuando la Breeders’ Cup desembocó por fin aquí y tuvo al inolvidable American Pharoah (Pioneerof the Nile) como figura máxima. En 2020 también el Classic y “sus socios” se resolvieron en la arena local, pero fue sin público, por los efectos de la maldita pandemia.

Todo es orden. Generalmente en las horas previas se ve personal de la organización corriendo de un lado para el otro, ajustando detalles; eso no sucede por estos lares, ya la cuestión está lista, en los partidores, a la espera de que el handicapper aprete el botón.

No asombra que en Keeneland lo organizativo sea superlativo, es histórico, por eso se habla sólo de caballos y de carreras, con Flightline (Tapit) despertando suspiros a cada paso, con los medios siguiéndolo a sol y sombra, rindiéndole pleitesía al crack invicto que buscar consagrarse como el mejor de la temporada.

La Breeders’ Cup 2022 estará llena de grandes nombres, quizás, como se vio en pocas de las versiones más cercanas, y en ese mundo de estrellas de cuatro patas habrá una yegua argentina, Blue Stripe (Equal Stripes), y otras cuatro cartas sudamericanas: los brasileños Ivar (Agnes Gold) y Nautilus (Drosselmeyer) y los chilenos Master Piece (Mastercrafstman) y Super Ocho (Dubai Sky). Un récord, un lujo, un orgullo.

Blue Stripe, de Pozo de Luna y en pos de repetir la hazaña que consiguió en el Breeders’ Cup Distaff (G1) de 2019 su hermana materna Blue Prize (Pure Prize), tendrá finalmente 7 adversarias y partida 2. “La verdad que el orden de salida no hace a la diferencia, porque no necesita ir a la punta, sólo conseguir una buena ubicación y crecer desde allí. Este lote lo veo un poco más bravo con respecto al que enfrentó en 2021, pero ella es otra también”, contó Marcelo Polanco, preparador de la hija de Equal Stripes.

Blue Stripe hará su segunda presentación en el Breeders’ Cup Distaff, pues llegó séptima hace 12 meses en Del Mar. Este miércoles entró a la pista alrededor de las 8,50 y fue directo a la zona de ensillar y redonda previa, para realizar “schooling”, un reconocimiento del terreno. Luego, ya con el trámite cumplido, galopó suave una vuelta a la cancha y lució estupenda, con ganas, lista para el gran desafío que se viene el sábado próximo.

La Breeders’ Cup entra en sus horas decisivas, finales, las que se usan sólo para ajustar detalles. Blue Stripe nos hace soñar.