El hijo de Campanologist le dio doblete a Firmamento como criador en las Estrellas y el primer G1 de su vida a la entrenadora Débora Toledo

Las Carreras de las Estrellas siempre dejan historias por contar. Quizás en su versión de 2020, la número 30 en su rica historia, los nombres de los ganadores de cada una de las siete competencias que forman parte del festival, no vayan a pasar a la historia, en medio de resultados que pueden tener mucho de relativos por las circunstancias tan particulares que las envolvieron. Pero, siempre, siempre, dan algún motivo por el cual destacarlas.

Al fin, parece una cuestión casi natural para una fecha en la que se corren 6 carreras de G1 en apenas un puñado de horas. Esta vez pasó algo que nunca había pasado: una entrenadora se sacó la foto en el Classic (G1-2000 m, arena). Débora Toledo, de ella se trata, siguió el camino trazado en 2019 por María Muñoz con Miriñaque (Hurricane Cat) y, en su caso, de la mano del sorprendente King Slew recogió motivos de sobra para brindar largo y tendido cuando la noche caiga y ella también caiga en la hazaña que concretó. Y, ojo, podría haber sido doble, pues con el potrillo Nixon Joy (Fortify) llegó segunda en el Juvenile (G1).

¿Podía ganar King Slew? Como todos esta vez, sí, pero no aparecía entre las opciones primarias. Su campaña, breve, ofrecía demasiados baches para tenerle confianza extrema, aunque también motivos para pensar que el sartenazo era posible.

Recién en marzo último había conseguido salir de perdedor, reprisando. Claro, por allí entre sus tabuladas aparecía un segundo del crack Ivar (Agnes Gold) en el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1) de la temporada anterior, un dato nada menor.

Y allí fue el hijo de Campanologist con el que el Haras Firmamento consiguió doblete como criador en la serie, empujado con alma y vida en el derecho por ese jockey formidable que es Rodrigo Blanco, el ganador de dos Pellegrini que durante el período sin actividad no tuvo vergüenza en contar que trabajó en una verdulería ante la caída de su propio negocio.

Cordobés, pícaro, Rodrigo fue y es pura irregularidad, pero nadie se atreve a discutir que es uno de los más talentosos del país con la fusta en sus manos y los breeches bien puestos. Es como esos jugadores de fútbol que cuando están en un estadio con 80.000 personas no sienten la presión y hacen la jugada mágica para ganar el partido. A él no le pesa eso de las grandes carreras. Al contrario, sacan lo mejor.

Blanco tuvo la habilidad de relajar a King Slew manteniéndolo alejado de la punta, y también fue decisivo cuando rápidamente encontró una posición externa en el derecho por la que cargar sin contratiempos. Para esa altura, Guest Seattle (Seattle Fitz), Pinball Wizard (Orpen) y el favorito Emotion Orpen (Orpen) luchaban adelante, pero cuando el alazán del Stud San José de Ecuador atropelló, quedó claro que su triunfo estaba cantado.

Desde más lejos todavía, el veterano In Your Honor (Asiatic Boy) arremetió con todo para ser segundo a 2 cuerpos del ganador, con Pinball Wizard en tercero a medio largo y Emotion Orpen cuarto a la cabeza. El tiempo de 1m59s75/100 fue excelente.

Las Estrellas 2020 dejaron dos ganadores con la misma línea materna toda una curiosidad. Ocurre que King Slew  tiene por tercera madre a la estadounidense Hug a Slew (Seattle Slew), que aparece en la misma posición en el cuadrante en la genética de Splendid Key (Key Deputy), que abrió la jornada llevándose el Junior Sprint (G3).

Entre ventas y lesiones, el panorama para los fondistas adultos entró en terreno con neblinas y el que más presto emergió fue King Slew, pagando todas juntas las ilusiones “adeudadas”. El año “recién comienza” y todavía los rankings lucen endebles. Para el héroe del Classic es el comienzo de una nueva historia, ahora de pertenencia a la élite.

Para Débora Toledo fue una tarde mágica, inolvidable, en la que se dio el gusto de ganar su primer G1. “Girl Power”, que le dicen.