El tordillo parecía haber perdido la brújula en 2019, pero llegó al Stud de Brad Cox y desde entonces no paró de crecer; invicto en manos del cuidador, es el favorito para la Pegasus World Cup (G1) de este sábado en Gulfstream Park tras ganar el Breeders’ Cup Dirt Mile (G1)

La Pegasus World Cup irrumpió en el calendario mundial allá por 2017 entregando 12 millones de dólares en premios, “rompiendo todo”. El dinero fue la gran catapulta para la carrera hacia los primeros planos en sus inicios, como un plan diferente y ambicioso que no funcionó de la forma esperada y que obligó a una mutación temporada tras temporada hasta llegar a mantener su status como centro de la escena a fines de enero en los Estados Unidos, pero ya del modo “más tradicional”.

Mucha agua corrió desde aquella victoria inicial del tordillo Arrogate (Unbridled’s Song), pasando por las consagraciones posteriores de Gun Runner (Candy Ride) y City of Lights (Quality Road) y hasta la victoria más cercana de Mucho Gusto (Mucho Macho Man), hace 12 meses. Y de aquellos 12 millones hoy “apenas” quedó un cuarto de la recompensa, 3 “palitos”, nada mal, por cierto. 

La Pegasus World Cup, el viejo Donn Handicap (G1) que ganó Invasor (Candy Stripes) hace algunos años, será este sábado otra vez centro de la escena, la primera gran parada del año para el turf de los Estados Unidos, con el magnetismo de toda buena carrera intacto y acercando historias como la de Knicks Go, el máximo candidato en la previa.

Cualquiera podría pensar que su nombre obedece a los New York Knicks, una de las franquicias más populares de la fuerte NBA. Pero no es así, la “K” sale del Korean Racing Authority, su propietario, y el nick, del término de cría utilizado para las combinaciones en inglés.

Por Paynter y Kosmo’s Buddy (Outflanker), Knicks Go le costó 87.000 dólares en las ventas de yearlings de septiembre de 2017 al Korean Racing Association, y más allá de haber mostrado habilidades de potrillo, como el haber sido segundo en el Breeders’ Cup Juvenile (G1) de 2018, pocos en 2020 podrían haber aventurado en que se convertiría en uno de los mejores caballos del norte, soñando ahora con ganar la Pegasus World Cup.

Hasta noviembre de 2019 estuvo bajo la preparación de Ben Colebrook, pero cuando llegó a la caballeriza de Brad Cox todo cambió.  Rapidito, en febrero del año anteúltimo reprisó demoliendo a sus adversarios por 7 1/2 cuerpos en un optional claming en Oaklawn Park, pero cuando parecía que la historia tomaba vuelo sobrevino un largo parate de 8 meses.

Su reprise en Keeneland, el 4 de octubre último, fue con un triunfo impresionante por 10 1/4 cuerpos, actuación que lo proyectó como gran favorito para el Breeders’ Cup Dirt Mile (G1), en esa misma cancha, el mismo que terminó ganando por 3 1/2 cuerpos y en tiempo récord.

“Está en el máximo de su rendimiento ahora, tan bien como para el Dirt Mile. Estamos muy esperanzados y su trabajo final fue muy fenomenal. Todo está grandioso; su actitud está bien, su peso está bien; es agresivo en sus vareos. Está en una buena posición”, contó Cox en la previa al examen sobre 1800 que su tordillo rendirá este sábado en Gulfstream Park.

“Siempre le tuvimos confianza cuando lo recibimos. Pero nunca pensamos en la Breeders’ Cup hasta ese triunfo condicional en Keeneland que fue monstruoso. Sabíamos que le encantaba esa pista, por eso le dije a sus propietarios que probáramos”, sumó el cuidador.

“Creo que le va a gustar la pista de Gulfstream Park. No corrí demasiado allí, pero sí vi muchas carreras y queda claro que tener una buena velocidad es positivo. La recta es corta, como en Keeneland. Necesitaremos estar en la pelea al dejar la última curva y, con suerte, es allí donde estará para realizar su trabajo”, cerró Cox, con toda la fe del mundo en el tordillo por el que hasta hace unos meses pocos daban algo…