Los dos mejores caballos del momento en los Estados Unidos chocarán hoy en Riyadh en pos de quedarse con la carrera más cara del mundo; televisa en directo ESPN desde las 14

Por Diego H. Mitagstein

En medio de la pandemia, de los problemas para viajar y de un momento muy particular a nivel mundial, que hoy en Riyadh, Arabia Saudita, se corra la segunda edición de la Saudi Cup, es todo un logro. La carrera más cara del mundo, con 20 millones de dólares en premios, vivirá su segunda versión con un lote de participantes formidable, cristalizando nuevamente el sueño del Jockey Club local de establecer una competencia que marcara el ritmo del planeta turf, que los ayudara a meterse de lleno en la élite de la hípica.

Vaya si lo han logrado. Podrá decirse que el dinero mueve montañas, y es cierto, pero también habrá que reconocerles a los organizadores las ganas de crecer, de dejar de ser un puntito en el reparto para empezar a cobrar vuelo, tal como sucedió con los Emiratos Arabes Unidos, ahora tan bien representados cada año con el Carnaval Internacional en Meydan y la Dubai World Cup. Tienen los billetes y los gastan; algunos los tienen y no lo hacen. Allí está la diferencia.

La respuesta en materia de figuras volvió a ser relevante, como en 2020, cuando Maximum Security (New Year’s Day) daba cuenta de la campeona Midnight Bisou (Midnight Lute), en aquella maravillosa noche inaugural. Planteada sobre 1800 metros y en la arena, la Saud Cup es la carrera ideal para los caballos estadounidenses, que ahora vuelven a captar la atención mayoritaria con la presencia de, quizás, sus dos mejores representantes de la actualidad: Knicks Go (Paynter) y Charlatan (Speightstown).

El duelo que todos soñaban ver en Gulfstream Park, en Churchill Downs, en Keeneland, en Santa Anita o en Del Mar, se dará ahora lejos de casa, a miles de kilómetros, en el “paquetísimo” King Abdulaziz Racecourse de Riyadh, pequeño, eficiente, pero hermosísimo a la vez, repleto de clase.

La Saudi Cup será para alquilar balcones, pues enfrentará a dos caballos de estilos similares, capaces de marcar récords en los parciales con sus velocidades apabullantes. Después de un período “desaparecido” de las grande luces, Knicks Go se acordó todo lo bueno que era para transformarse en una máquina de ganar, tanto que lleva cuatro victorias seguidas, incluidas el Breeders’ Cup Dirt Mile (G1) y la Pegasus World Cup (G1), donde demostró que los 1800 metros no hacen mella en su empuje.

Charlatan nunca perdió en la pista, aunque el positivo que se le encontró tras vencer en el Arkansas Derby (G1) le dejó una mancha en su currículum. Para el crédito de Bob Baffert será saltar de los 1400 metros en que ganó reprisando el Malibu Stakes (G1) de diciembre, a los 1800 de la Saudi Cup, aunque en ese tiro había descollado cuando se llevó el trofeo que luego le sería quitado.

El gran tema será el desarrollo, pues los dos más grandes favoritos no saben correr de otra forma que adelante. ¿Será a matar o morir? ¿Alguno cambiará de táctica en pos de evitar esa pelea que pueda costarles caro? Sinceramente da la sensación de que la primera de las opciones será la elegida, no parece que ninguno de los dos equipos de el brazo a torcer en eso de resignar la punta.

Y allí es donde, justamente, se posan las esperanzas del resto, encabezados por el bueno de Mishriff (Makfi), segundo aquí en el Saudi Derby 2020 y que en su temporada europea brilló venciendo, por ejemplo, en el Prix du Jockey Club (G1). Desde Japón la apuesta máxima se llama Chuwa Wizard (King Kamehameha), campeón y héroe en su más fresca salida en el Champions Cup (G1) de Chukyo. Dueño del Al Maktoum Challenge Round 1 en Meydan, Military Law (Dubawi) cuenta con la ventaja de estar en zona, al igual que Simsir (Zoffany), crédito de Bahrein con experiencia de sobra. Y también estará Tacitus (Tapit), otro de los enviados desde los Estados Unidos y que viene de terminar cuarto de Authentic (Into Mischief) en el Breeders’ Cup Classic (G1)… Un carrerón.