A los 6 años, se quedó con el Clásico New Dandy, en Palermo, y demostró que aquello de que “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, no corre para él…

No corre aquello de “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos…” para Hole In One, que a sus seis años continúa rindiendo como un potrillo, tal como lo demostró en el lunes del Hipódromo de Palermo, donde reprisó ganando en muy buen estilo el Clásico New Dandy (1600 m, césped), la carrera más importante de la reunión y que recuerda al inolvidable pingo del Stud Happy End.

Para sacarse el sombrero el nivel del hijo del generoso Heliostatic, que en lo que va de 2020, más allá del parate por la pandemia, viene mostrándose como uno de los puntos fuertes de la media distancia, datos que se apoyan no sólo en su nueva conquista, sino en su previo gran tercero de Ajool (Archipenko) en el Clásico América (G2) y en su victoria en el Clásico Uruguay, del Bosque.

Capaz de rendir a pleno entre la milla y los 2000 metros, el crédito del Stud Tramo 20 hizo todo para ser la figura del día en el centro, primero, corriendo al son de la banda para marcar de cerca al puntero y gran favorito El Consorte. Y luego, ya en la recta, desbancando a su enconado rival y conteniendo con muchísima solidez sobre el final la larga y potente atropellada de French Twist, finalmente segundo a 3/4 de cuerpo y que completó el 1-2 de Heliostatic.

A otros 2 1/2 largos, Joy Filoso (Filoso Emperor) también se mostró, como casi siempre, a la altura de las circunstancias, con El Emirato (Roman Ruler) llegando cuarto y sorteando una ausencia larguísima con un resultado por demás promisorio de cara a lo que vendrá.

¿Y El Consorte? Su largada 13, una de las más externas, ya lo complicó temprano, pues desde allí siempre hay que hacer un esfuerzo extra para correr adelante. Ya en el lugar buscado, nunca logró tomar luz y en el derecho se entregó demasiado rápido para un caballo de su nivel. Seguramente ya con sus formas ajustadas, será otro cantar en el futuro.

Al cuidado de Gustavo Romero y de la cría del Haras Santa María de Araras, Hole In One encontró un socio ideal otra vez en Brian Enrique, jockey que parece haber vuelto a las competencias con el mismo ímpetu con que había guardado la fusta allá por marzo, ganando casi todos los días.

El alazán es la segunda cría de la perdedora Honey Happy (Lode), una propia hermana de esa excelente velocista que fue Honey Rose, ganadora del Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1) antes de ser exportada para ser madre en Japón.

Honey Honey (Strawberry Road), abuela de Hole In One, es ni más ni menos que hermana materna de los ganadores de G1 Sings (Utópico) y Bleding (Utópico), como así también de los clásicos Flibless (Flintham) y Blue Bles (Halpern Bay), esta a su vez vientre del G2 Bam Bam Bam (Lode).

La campaña de Hole In One habla ahora de 9 triunfos sobre 21 presentaciones, con dos segundos, otros tantos terceros y sólo 4 no placés, totalizando premios por suculentos 3.740.390 pesos. Además del Clásico New Dandy, su palmarés también exhibe éxitos en los clásicos Forli (G2), Botafogo (G3), República Federativa del Brasil (L), Tresiete (L) y Uruguay, habiendo llegado tercero en el Gran Premio Joaquín V. González (G1) sureño, con la particularidad de rendir prácticamente en el mismo nivel ya sea en el césped como en la arena.

El horizonte ofrece variantes interesantes en el futuro de Hole In One, aunque, en caso de volver a armar programas San Isidro, el Clásico Ecuador (G2) sería un destino por demás lógico. Por el momento, sigue esquivando aquella canción de Pablo Milanés, casi burlándola; seguramente el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, pero en el caso del alazán el almanaque parece fortalecerlo cada vez más. A las pruebas que deja en la pista tras cada actuación, habrá que remitirse…