Los jockeys de Balsamic y Prelude Rye dejaron sus conceptos después de una carrera entretenida y que atrajo mucho público

Con las tribunas llenas, Balsamic ofreció una actuación de lujo para hacerse imparable en el Clásico General Belgrano (G2) en el lunes de Palermo, contando con un socio perfecto en Wilson Moreyra, decisivo por su determinación en el desarrollo.

Una virtud importante en un jockey es saber cambiar los planes sobre la marcha cuando las circunstancias lo ameritan, olvidarse de las instrucciones en el momento de que el panorama no es como el que se había planeado. Y allí estuvo Wilson para asumir todos los riesgos con el hijo de Equal Stripes, abandonar el plan inicial e improvisar.

” La idea era la de correrlo tranquilo, de menor a mayor, pero como ninguno se decidió a ir a la punta, elegí ‘prenderle’ adelante. No había un líder definido y eso ayudó, por eso pude manejar el desarrollo con mucha tranquilidad y alcanzar un triunfo tan lindo”, contó el profesional, que luego sumó: ” La cancha estaba muy brava, pero para el momento de la carrera la trabajaron y se apretó, lo que permitió que se corriera en un muy buen tiempo para la distancia.  Trabajo en Palermo y a la mañana está brava, en esta época del año, siempre se suele poner más pesada de lo normal. Al caballo lo conocí cuando ganó el Malvinas Argentinas sobre 2000 metros, y me había dejado una gran impresión, que confirmó ahora. Seguramente tiene mucho más para dar. Lo que había en la carrera era lo mejor que hay en este momento en esta distancia y Balsamic dejó en claro que es superior”.

La otra palabra interesante tras el Belgrano fue la del jinete uruguayo Pablo Rodríguez, que cruzó el charco para montar al campeon Prelude Rye.” Creo que el resultado no fue nada malo para nosotros. El caballo daba alguna ventaja por el viaje y el desconocimiento de la pista, pero fue una experiencia única para el equipo, muy linda, especialmente para mí, que era un sueño venir a correr a la Argentina y  se logró. Valió la pena la aventura. Me sentí bien en la carrera, porque estoy acostumbrado a correr en pistas con recta larga y con un trazado similar al de Palermo.  Lo que sí la pista es más liviana para lo que el caballo estaba habitualmente acostumbrado; Maroñas es un poco más pesada, con la arena más suelta. Mi caballo venía cómodo siempre, pero se hizo muy lenta y eso tal vez no nos favoreció. Este es muy buen caballo y si hubiera tenido más tiempo de adaptación o si se quedara acá, seguro va a hacer un muy buen papel en carreras de este nivel. Todavía es muy potrillo y bastantes satisfacciones no ha dado allá en Uruguay, espero tener otra oportunida de correrlo aquí”.