En un final espectacular, la hija de Pollard’s Vision encontró el hueco, aceleró y se quedó con el triunfo en el Clásico Uruguay (G3)

La pista de césped de Palermo, esa que tantos critican mucho, tiene una bondad que sobresale por encima de muchas: es una fuente permanente de finales espectaculares, como el que se vivió este domingo en el Clásico República Oriental del Uruguay (G3-1400 m, césped).

A puro corazón y experiencia, y con un Francisco Leandro que tuvo la paciencia necesaria para no desesperarse cuando en la recta el hueco no se hacía, Royal Vision volvió a gritar en el plano gradual, ahora en la cancha interna del centro. Previa vencedora en el Clásico Carlos Tomkinson (G2), en la arena, fue pura tenacidad por dentro para dominar en los tramos finales y controlar por la cabeza la carga exterior de Bless Candy (Sidney’s Candy), con A Media Luz (Exchange Rate) en tercero otra vez a la cabeza y la gran favorita Glory Scape (Cityscape) cruzando cuarta a 3/4 de cuerpo, todo tras 1m21s37/100.

El Uruguay fue una carrera que le hizo pagar caro pelear al frente a Cortinera City (Cityscape), Miss Oasis (Pure Prize) y La Bautismal (Aspire), que frente a las tribunas no tuvieron la fuerza necesaria como para mantener en ritmo. Fue allí el turno de todas las atropelladoras, en un cierre que estuvo sin dueña hasta los 5 segundos finales. Se fueron alternando en el dominio, a pura emoción, hasta que Royal Vision pudo adueñarse de la copa.

Con 6 años, la yegua que arrancó su paso por las pistas en Paraguay y que aquí viene haciendo un campañón, parece haber recuperado el nivel de aquél desembarco, con el entrenador Jorge Mayansky Neer extendiendo su seguidilla de victorias importantes, a esta altura, más una costumbre que una simple racha.

De la últimas generación que dejó en el país Pollard’s Vision, Royal Vision se crió en el Haras Los Durmientes, de Jorge Kogan, y pertenece la rama materna de Vara Oca (Mountdrago), una de sus yeguas “fundadoras”. Royal Bar (Roy), madre de la heroína del domingo en Palermo, antes ya le había dado a Kogan otra cría que lo llenó de satisfacciones, como Royal Lane (Salt Lake), que fuera una de las mejores potrancas de su camada en La Plata, llevándose el Clásico Fortunato Damiani (G3) y siendo tercera en el Selección de Potrancas (G1). Para un haras, no hay mimo parecido a ganar un clásico…