Campanologist, Cityscape y Orpen «respondieron» con sus crías a sus pedigrees y a sus campañas, mientras que Le Blues con Luthier Blues confirmó la dualidad de su línea paterna

El mitín del Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini (G1) dejó en claro que, cada vez más, la genética tiene peso y enseña que, si bien es cierto que los caballos corren en todos lados, hay superficies en las que lo hacen más rápido o más fuerte que en otras. El turf argentino nunca fue de prestar demasiada atención el tema, con una dualidad a la hora de elegir donde correr o donde no correr un caballo basándose en otras cuestiones como el físico, y sin tanto apego a seguir las genealogías.

Sin embargo, con el arribo de muchos reproductores desde Europa, esa tendencia empezó poco a poco a torcerse hasta hacer que a la hora de una anotación, el pedigree tenga un peso que antes no tenía en la decisión, ya sea entre muchos preparadores o entre los propietarios. Siempre habrá excepciones a la regla, y son inevitables, pero cuando las tendencias son firmes, se les debe prestar atención. 

A mano está el ejemplo de Super Saver (Mariah’s Mon), uno de los líderes entre los reproductores que debutaron en 2021y que cuenta con 18 crías ya ganadoras aquí, todas en la arena. Hubo, sí, algunos de sus hijos que también mostraron habilidad en la grama, pero no darle entidad a semejante estadística sería irracional. Lindavelesolta fue segunda en G1 en la cancha principal de San Isidro, pero su gran triunfo lo logró en la tierra porteña, cuando se quedó con el Estrellas Juvenile Fillies (G1)

Volviendo al análisis genético de los ganadores de cada uno de los turnos que integraron el mitín internacional del sábado en el Hipódromo de San Isidro, privaron los genes pasteros, principalmente a través de Village King y Zillion Stars, ganadores de los grandes premios Carlos Pellegrini (G1) y Joaquín S. de Anchorena (G1) e hijos de Campanologist y Cityscape.

Hijo de Kingmano, un Mr. Prospector de notable campaña en la grama, Campanologist fue un excelente fondista en el verde, y no puede asombrar a nadie que sus dos mejores crías aquí hayan «seguido sus pasos». Village King, por su puesto, es su puntal, pero también Tiger Feet ganó G1 en la milla y media, quedándose con el Gran Premio General San Martín (G1) de 2018, sobre el césped de Palermo.

Lo de Cityscape es todavía más marcado, coronando de la mejor manera la temporada en la que ganó en confiabilidad y en la que volvió al país para servir en Chenaut, después de una breve ausencia. En la estadística de padrillos general, el alazán está cuarto, pero cuando se la «corta» sólo en el césped, está primero cómodo, con una cosecha fenomenal sobre esa superficie en 2021, que además lo vio ganar el Gran Premio Jockey Club (G1) con Zodiacal, el hermano entero de Zillion Stars.

El caso de Orpen quizás sea «algo» más abierto, aunque «genéticamente» es un caballo de césped. El extrañado padrillo que trabajó por tantos años en Carampangue tuvo con Didia en el Gran Premio Copa de Plata (G1) a otra cría formidable en el final de la temporada. Ayudado por una línea materna «más americana», el zaino siempre se lució en ambos terrenos con sus productos.

Y queda mencionar a Le Blues, que en la misma cancha donde fue segundo en el Gran Premio Jockey Club (G1), vio coronarse como el mejor sprinter del pais en el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1) a Luthier Blues, que muestra la misma dualidad de rendimiento de su padre, por Roman Ruler, «mandamás» en general en cancha de arena, pues antes había prevalecido en el Gran Premio Maipú (G1) de Palermo.