Feliz tras la victoria de Miriñaque en el San Martín, María Cristina Muñoz se ilusiona con más aventuras a la par de su tordillo, el Pellegrini y una tercera vez en Arabia Saudita…

Para María Cristina Muñoz, la historia al lado de Miriñaque marcó su vida para siempre, será algo que, cuando pase el tiempo, recordará con una sonrisa gigante y miles de vivencias que se repetirán a cada segundo. “Miro las copas en el stud y no dejo de conmoverme”, cuenta la entrenadora, que el sábado último en el Hipódromo Argentino de Palermo tuvo otro mojón grande con su tordillo ganando el Gran Premio General San Martín y, de paso, el Campeonato Palermo de Oro Verde.

“Es una suerte tenerlo con nosotros, y siempre ha sido figura. Lo más lejo que llegó en el país fue cuarto en el Jockey Club (G1), pero después si no ganó entró segundo. Es una sensación hermosa llegar al stud y que cuando entro asome la cabeza por la puerta de su box para esperarme. No puedo contar lo que es para mí, lo tenés que vivir”, relata María, conmovida todavía por la fresca alegría.

“El otro día yo lo vi ganar por mucho más del hocico que indicó el hipódromo, capaz le quisieron poner un poco de emoción (sonríe)… El nunca corrió por dentro y capaz por eso no se sintió del todo cómodo, siempre atropelló libre. Corrió 3 carreras seguidas, porque llegó a fines de abril… Pasamos por alto el 25 de Mayo y apuntamos al campeonato, y cuando llegó el momento de decidir me impuse para estar en el campeonato. En el pasto de San Isidro con él no pudimos ganar, y había peros con el césped de Palermo, pero les aseguré a los dueños que no iba a pasar nada, que podría ganar en esa pista. Por suerte se dio”, va y viene entre el post y la previa del San Martín.

En el país Miriñaque ya no tiene demasiado por probar, pero a su equipo le quedan algunas espinas clavadas de sus variadas experiencias en el exterior. María recuerda su participación en el Latinoamericano de 2021, y reconoce: “Me quedé mal después de esa carrera y estudiando qué pudo haber pasado, y ya viendo cómo era la pista de Maroñas, creo que nos comimos el caballo en la partida final. Fue una pena, porque habíamos ido antes para hacer todo perfecto”.

Lo de ganar afuera sigue siendo una asignatura pendiente para María Cristina Muñoz. “Corrió con los mejores y le faltó el toque. Hay caballos mejores afuera, pero lo importante es que lo trajimos entero, desafiando el uso y costumbre de los descansos largos entre viajes, y todo lo superó”.

De aquí para adelante, los planes con Miriñaque no están definidos, pero hay un objetivo concreto: “Queremos llegar al Pellegini y por suerte quedó muy bien, sano, contento; esta semana lo definiremos con sus dueños y Francisco Leandro, porque antes están el Rocha y la Copa de Plata”.

Pero hay más… “Tenemos Miriñaque para rato, no tenemos pensado llevarlo de padrillo, mientras tenga salud… Después del Pellegrini estamos analizando si seguir corriendo acá o volver a viajar a Arabia, pero dependerá de arreglar algunas cuestiones burocráticas con las cuarentenas. Quizás incluso llevemos algún otro caballo”.

María Cristina Muñoz está feliz con Miriñaque, con su campeón, con su presente, y se ilusiona con seguir dibujando imágenes del tordillo ganando que se sumen a la pila de momentos que ya tiene guardados bien adentro. Hay un grupo de discos por alcanzar aquí en lo inmediato, y quién dice no vuelva a subirse un avión el año próximo para intentar nuevamente brillar en el mitín de la Saudi Cup. Como dice el dicho, la tercera quizás sea la vencida…