El propietario ingresó en la sociedad de la ganadora del Distaff en la semana previa, y tuvo el premio mayor

Con La Renoleta Miguel Giménez se dio el gusto de ganar un G1 a pocas horas de haber adquirido una parte de su propiedad. Lo llamativo fue que el triunfo de la hija de Treasure Beach en el Gran Premio Estrellas Distaff (G1) pudo no haber ocurrido con la chaquetilla de su Stud Garabo, como estaba planeado.

Pocos antecedentes debe haber en la historia del turf mundial que un caballo salga a la pista con una divisa y regrese con otra, tal cual sucedió el sábado en Palermo, en una desprolijidad llamativa, pero que quedó en anécdota.

Cuenta el propietario: Nos invitaron a entrar en la sociedad de La Renoleta, aceptamos y es una alegría inmensa poder compartir este triunfo tan importante con la gente del Stud Fenwick. Desde que se hizo ganadora de una la tuvimos en la mira, y como tenemos una buena relación con Javier Fren, su entrenador, comenzamos a charlar, pero sólo unas horas antes de la carrera se pudo concretar el ser parte. Hay veces que las cosas salen bien y en otras mal, por fortuna esta vez salió todo bien”.

Son 275 triunfos los que Garabo lleva en pistas argentinas según Stud Book Argentino desde su primera aparición en 1991, pero recién con La Renoleta se pudo concretar ese tan esperado podio de máxima escala. “Yo quería ganar un grupo 1, y La Renoleta me lo dio. De ahora en más todo quedará en manos de Javier, será él el que mande y decide el futuro”, cuenta Giménez, con una alegría difícil de describir en sus palabras.

Luego, agrega: “Hemos ganado muchos clásicos de G2, G3 y listados con los colores de Garabo, pero de este nivel fue el primero que se nos dio. La satisfacción es doble por la calidad humana que tienen Javier y su padre, al que conozco desde hace muchísimos años, sin olvidarme de todos los muchachos de la caballeriza, que te invita a seguir en esta actividad. Siempre viene bien un mimo en épocas tan difíciles como las que nos toca atravesar”, cuenta Miguel, soñando con no tener que volver a esperar tanto para llegar a otra de las fotos tan buscadas…

Simón Mitagstein