El hipódromo californiano consiguió finalmente la aprobación para realizar sus reuniones a puertas cerradas por parte de las autoridades de salud

ARCADIA, California (Especial para Turf Diario).- Una excelente noticias para la hípica de los Estados Unidos fue la autorización recibida por Santa Anita Park de parte del Departamento de Salud del Condado de Los Angeles para reiniciar desde este viernes sus carreras, a puertas cerradas, con el personal esencial y bajo estrictos protocolos, siempre, para evitar contagios por Covid-19.

“Estamos muy contentos por poder abrir y por la continua comunicación que tenemos con la ofician de Kathryn Barger, Supervisora del Departamento de Salud. Ella, en particular, entendió la importancia de las carreras en vivo para dar soporte a cientos de individuos y de que estamos listos para cumplir con las medidas de seguridad requeridas”, contó Aidan Butler, Director Ejecutivo de la California Racing Operations para el Stronach Group.

Santa Anita Park había anotado el martes para su reunión del viernes, aún sin tener la aprobación final para llevar adelante su programa, pero esperando el aval que finalmente recibió por el Condado de Los Angeles.

“Queremos aprovechar para agradecer el trabajo de nuestros ‘socios’: la Asociación de Propietarios de California, la Asociación de Entrenadores de California, el Jockeys Guild, el equipo de Santa Anita Park y el apoyo de todos los fanáticos del deporte, principalmente, por su paciencia durante esta pandemia. Ha sido un tiempo muy complicado para todos y ahora nos enfocamos en poder volver al trabajo de la mejor y más segura forma posible”, agregó Butler.

Los protocolos a los que se echará mano incluyen máscaras faciales y chequeos diarios de salud, como la toma de temperatura, y, por supuesto, mantener distancia social dentro de la propiedad; incrementar los procedimientos sanitarios, la creación de zonas restringidas, hospedar a jockeys, valets y todo personal esencial que primero deberá dar negativo de Covid-19 para ingresar; además, tener control de la zona de ensillar para que no se produzca aglomeración de gente.