Multicampeón, ganó 8 G1 durante su paso por las pistas pero, lo más importante, se metió en el corazón de la gente

Por Diego H. Mitagstein

Si bien la muerte de un caballo excepcional como Latency ocurrió hace ya alguna semanas, recién ahora fue que se conoció oficialmente la noticia, confirmada por Dardo Fernández Aramburu, su propietario y criador, ante la consulta de Turf Diario. Y, por supuesto, a pesar de que su viaje al Olimpo del Turf tiene ya unos días, el enorme campeón que fue ese zaino del corazoncito en su cabeza no podía no tener un recuerdo merecido y destacado.

Con su calidad y potencia conformó a técnicos y especialistas, quienes no dudaron en su momento en catalogarlo como el mejor del país, sobre todo tras ese 2007 en el que lo hizo todo y más. Pero, más importante, fue que el hijo de Slew Gin Fizz tuvo la nobleza para ganarse el cariño y el reconocimiento del público, que lo ubicó en el sitial de ídolo, aplaudiéndolo a rabiar en la gran mayoría de sus muchas actuaciones, ganando o perdiendo.

Latency nació en 2001 al momento de su muerte tenía 22 años y ya algunos retirado de la reproducción, donde su opción fue pequeña, en la misma cabaña donde nació y se crió y que lo acogió hasta el mismo momento de su partida.

Si hay que hablar de números, los del crack fueron formidables, prácticamente inmejorables. Fue Caballo del Año, Campeón Caballo Adulto y Campeón Fondista en 2007 y en 2005 ya había sido considerado Campeón Caballo Adulto y Campeón Millero.

Sobre 31 actuaciones ganó en 12 de ellas, totalizando en premios -a valores constantes- US$ 698.235. A los 3 años ganó el Gran Premio Jockey Club (G1) y el Gran Premio Estrellas Classic (G1), sumando a los 4 el Gran Premio Palermo (G1), el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (G1) el Clásico Otoño (G2) y dándole a la Argentina el primer éxito de su historia como visitante en el Gran Premio Latinoamericano (G1), cuando sobre la arena de Maroñas, en Uruguay, superó a Necessaire (Bright Again). En 2007 tuvo su momento de mayor brillo, concluyendo con un éxito en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) una seguidilla que comenzó en el Clásico Perú (G2) y se consolidó en el Gran Premio General San Martín (G1).

Tras llevarse la prueba más prestigiosa del continente, Latency viajo a Dubai para correr el Round 3 del Al Maktoum Challenge (G2) y el Dubai Sheema Classic (G2), aunque sin suerte por un machucón inoportuno, volviendo a brillar a su regreso quedándose con el Clásico Italia (G3). El 4 de abril de 2009 llegaría la última de sus victorias cuando se impuso en el Gran Premio de Honor (G1), y el 6 de junio de 2010, ya cargando una lesión, se despedía en el Estrellas Classic, con un séptimo lugar que en nada empañó todo lo hecho antes.

Juan Carlos Maldotti fue el encargado de forjarlo de potrillo desde el entrenamiento, tomando la posta luego Juan Bautista Udaondo, aportando su enorme categoría para darle continuidad al trabajo de su colega. Con los dos fue feliz y dio felicidad.

“Latency ganó G1 en 2000 metros, en la milla, de local, de visitante, duró mucho tiempo en el máximo nivel. Tenía su propia hinchada, la gente lo iba a ver correr”, recordaba hace un tiempo Udaondo en una entrevista para el programa El Derby.

Latency tuvo apenas 68 crías en el haras, de las cuales llegaron a correr 38 y 15 ganaron, destacándose el nombre de Miss Latinoamericana, que sobre 1000 metros y en San Isidro ganó el Clásico Producción Nacional con los colores de Las Dos Manos.

Puede haber muerto Latency y ya no estar más físicamente entre nosotros, pero lo que le dejó al turf argentino hizo al crack inolvidable…