El hijo de Le Blues, que había vencido a El Musical y Subsanador en su debut, ahora fue terminante en el Raúl y Raúl E. Chevalier (G2)

Después de haberle ganador a El Musical (Il Campione) y a Subsanador (Fortify) cuando debutó en Palermo, había ilusiones de las grandes alrededor de lo que pudiera hacer Lawson en el Clásico Raúl y Raúl E. Chevalier (G2-1400 m, césped), que este domingo abrió el proceso selectivo grande para los dos años en el Hipódromo de San Isidro.

La respuesta del hijo de Le Blues no podía haber sido mejor, logrando un triunfo terminante y que ahora lo ubica como una de las grandes referencias de una generación que pinta lindo. Fueron 6 cuerpos los que marcó de diferencia en el disco sobre Full Catalán (Full Mast), aunque antes debió sortear algunos contratiempos durante el desarrollo.

Con Eduardo Ortega Pavón en sus riendas, al pupilo de Ricardo Cardón -y que fue presentado por Carlos Cardón- le costó serenarse durante la primera parte y hasta pareció mostrar señales de extrañar el desconocimiento de al cancha pues su victoriosa presentación había sido sobre la arena de Palermo.

Pero en la recta, cuando encontró la liberta de la mitad de la cancha, sus brazadas explotaron al máximo, arrancó con mucha fuerza y pasó de largo a Don Kazako (Long Island Sound), que llegó a liderar momentáneamente, cuando el puntero Hit Terms (Hit It a Bomb) dio por cumplida su misión. El final fue soberbio para el defensor del Stud Santa Rita, que remató en un tiempo de 1m23s22/100, 1s77/100 más veloz con respecto al que un rato después emplearían las potrancas en el Ramírez (G2).

Criado por el Haras El Paraíso, Lawson es hijo de La Ñacanina (Alydar’s Groom), también productora de la G2 Sinalina (Sebi Halo) y de la madre del generoso Best for Last (Incurable Optimist), y una de las yeguas madre que llegaron a la cabaña que lidera la estadística provenientes del Haras Los Olivos, de la familia Olivera.

Lawson respondió a su gran debut, pronunció el peso que la línea de esa prueba viene teniendo en el proceso selectivo y mostró además la dualidad de rendir de la misma forma en la tierra y en la grama. Tiene pinta de potrillo bueno en serio el zaino, que ahora podría ir al Montevideo (G1) o esperar por el Gran Criterium (G1) o las Estrellas (G1)…