El ganador del Chevalier (G2) 2022 superó al titular del Gran Criterium (G1) del año último, que reprisaba, y ahora los dos buscarán volver a llegar a los primeros planos en el corto plazo

Fue un clásico más la décimo tercera carrera de este domingo en el Hipódromo de San Isidro, con varios de los potrillos destacados que tuvo la temporada 2022 en los partidores. Como podía esperarse, la definición la capitalizaron Lawson (Le Blues) y Star Galán (Galán de Cine), dando forma a un espectáculo formidable y donde el primero superó por apenas medio pescuezo al segundo.

El ganador del Chevalier (G2) de 2022 pudo con el héroe que hace casi un año tuvo el Gran Premio Gran Criterium(G1), desde el que precisamente no competía por una lesión, en datos que no hacen difiícil imaginar verlos pronto a ambos compitiendo nuevamente en el más alto nivel.

Después de algunas labores un tanto decepcionante, Lawson apeló a toda su clase para lucirse en la milla de césped, respondiendo de la mejor forma al rigor de Eduardo Ortega Pavón para derrotar a un adversario que ante semejante inactividad respondió de forma espectacular.

Enojado, Lawson no tardó demasiado en tomar el liderazgo, luego de que Easy Way Out (Il Campione) se mostrara adelante los primeros metros. Rápido, Best Galano (Galán de Cine), compañero de Star Galán, le fue a poner presión.

Una vez en el derecho, Lawson guapeó para mantener el liderazgo, y de los 200 metros al disco le puso freno a la atropellada de Star Galán, resistiendo a pie firme y cruzando la meta al cabo de 1m38s9/100, con la cancha muy abierta y un reloj que exhibió un parcial de 1m21s47/100 para los 1200 metros… Por lo que, mejor no tomarlo en cuenta.

Hijo de Le Blues y La Ñacanina (Alydar’s Groom), criado por El Paraíso y del Stud Santa Rita, el pupilo de Carlos A. Cardón logró reencontrarse con la victoria y de a poco va trepando escalones para meterse entre los mejores de la media distancia.

Lo de Star Galán fue también sobresaliente, tras casi un año de ausencia y respondiendo en gran forma cruzándose ante el rival más difícil que quizás podría haber encontrado reprisando en una condicional. El margen fue pequeño, tanto que si en breve se toma revancha, seguramente a nadie le sorprenderá.