A los 86 años murió uno de los jinetes más grandes de todos los tiempos, el de los récords y la personalidad única

Frankie Dettori cariñosamente lo llamaba mi héroe, pero el mundo lo conocía como Maestro. El turf está de luto con la muerte de Lester Piggott, el hombre, el mito, la leyenda; uno de los mejores jockeys ingleses de todos los tiempos. Tenía 86 años y hace unos días su salud se había complicado, en Suiza, donde permaneció internado.

Ganador de 4493 carreras, una locura en Europa, sólo superado en Gran Bretaña por Sir Gordon Richards y Pat Eddery, y 9 veces ganador del Epsom Derby, incluso el de 1970 con el inolvidable Nijinsky (Northern Dancer), Piggot fue un monstruo de los breeches y la fusta, único para desafiar su altura; formidable para volver de su retiro y de un tiempo en prisión para ganar a los 54 años el Breeders’ Cup Mile (G1) de 1990 con Royal Academy (Nijinsky), en una de sus muchas proezas.

Nieto e hijo de jockeys, Ernie y Keith, Lester ganó su primera carrera a los 12 años, en Haydock, durante 1948, y fue tres veces campeón aprendiz, llevándose su primera gran conquista en Epsom con apenas 18 años, cuando fue majestuoso para guiar a Never Say Die (Nasrullah).

Racing Post recuerda que el jinete fue 11 veces campeón entre 1960 y 1982, sumando 30 victorias en Classics británicos, la mayoría de ellas en pareja con Vincent O’Brien, un monstruo, pero de la cría. Tras su primer retiro, en 1985, su carrera como entrenador se cortó repentinamente al ir a prisión por un fraude impositivo, compitiendo por otras 4 temporadas cuando volvió a montar.

“Lester fue una figura icónica para la industria de la hípica, y cambió todo. Muchos jockeys se hicieron mejores gracias a él. Era mágico en la cruz de un caballo de carrera. Se tenía mucha confianza y no le importaba lo que la gente fuera a decir, iba y hacía lo que creía que estaba bien, y casi siempre tenía razón. Tenía empatía con los animales y sabía lo que estaban pensando. Conocía lo que necesitaba cada caballo, mano dura o no”, lo recordó Willie Carson, que lo tuvo de rival en muchísimas ocasiones, “sufriéndolo”, la mayoría de ellas.

John Gosden fue otro de los que tuvo palabras de afecto y admiració: “Lester fue un jockey y un ser humano extraordinario, único. Lo conocí en los ’70, cuando le corría a Vincent O’Brien y a Noel Murless. Ellos lo escuchaban con placer en cada palabra… Admiraban su forma de montar y su opinión por las mañanas. Era famoso por cambiar las instrucciones que le daban para un trabajo… Nunca habrá otro como él”.

Lester Piggot nació un 5 de noviembre de 1935 en Wantage, Berkshire, medía 1,73 y pesaba 53 kilos, unos 15 por debajo de lo que su peso requería, y su rigor era una de sus marcas registradas. Además de sus 9 triunfos en el Epsom Derby, se impuso 11 veces en la Ascot God Cup, 9 en el Coronation Cup, 10 en el Dewhurst Stakes, 10 en la July Cup, 5 en las 2000 Guineas, venció en 3 Prix de l’Arc de Triomphe y su talento se vio también en Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Italia, Singapur y Argentina, donde compitió en un par de oportunidades.

El nombre de Piggott está vinculado con caballos históricos, como el mencionado Nijinsky, Sir Ivor (Sir Gaylord), Roberto (Hail to Reason), The Minstrel (Northern Dancer), Alleged (Hoist the Flag), Crepello (Donatello).

Murió Lester Piggott, un Maestro, un mito, un jockey único e irrepetible que reescribió los libros, respetado y admirado por todos, héroe para Frankie, Lester para todo el mundo…