El zaino completó el doblete clásico del padrillo Greenspring venciendo sin problemas en el Río de la Plata (L)

Mucho adelantó London Boy desde aquellos tiempos en que con la chaquetilla de Las Monjitas no pudo salir de perdedor. Cambio de colores, pasó a defender los del Stud Roque Alberto y al poco tiempo empezó a crecer, en un ascenso que en las últimas semanas lo viene mostrando en un nivel excelente y con terreno para seguir mejorando.

Previo escolta de El Exito (Il Campione) en el Clásico Haras Ojo de Agua (L) corriendo desestribado y a ridículo peso igual con su vencedor, ahora el zaino sí pudo conseguir lo que aquella vez las circunstancias le negaron, imponiéndose de un extremo al otro en el Clásico Río de La Plata (L-1200 m, césped), la prueba más importante de la interesante reunión que ofreció el Hipódromo de San Isidro, otra vez, y ya por suerte terminando, con la ola de calor haciendo su trabajo.

Cargando 55 kilos -realmente los repartos muchas veces no terminan de entenderse…- y con Pablo Carrizo en sus riendas, London Boy fue terminante de principio a fin, por más que arriba la diferencia con Lumix Again (Seek Again, 54) su escolta haya sido de medio cuerpo.

A lo largo de las 12 cuadras ninguno de sus rivales se atrevió a disputarle liderazgo, que manejó con parciales de 23s72/100 y 45s70/100. Cuando quedaban los últimos 300 metros y el favorito corría con claras ventas y sin ser aún exigido, todo fue un trámite.

Carrizo, el rústico, como lo llama Pablo Sahagián, su amigo, se limitó a exigir lo justo y necesario al caballo criado por el Haras Vikeda, mientras Lumix Again descontaba, pero no lo suficiente. Lejos, a 4 cuerpos, Wally Gator (Lizard Island, 51) completaba la trifecta, mientas defraudaban el platense Pan y Circo (Qué Vida Buena, 60 1/2) y León Americano (Zensational, 61), llegando quinto y sexto, respectivamente, todo tras 1m09s88/100 en cancha buena.

En Little Catcher (Catcher In the Rye), y preparad por Michael Rivollier, London Boy logró su mejor triunfo, promete más y completó el doblete clásico del padrillo Greenspring, ese caballo sensacional que  murió joven, privándonos a todos de sus mejores años.