El grandote le dio un primer festejo de grupo a Juan Pedro Sosa, justamente; el hijo de Stormy Because fue una tromba en el Pringles

Hace menos de una década Juan Pedro Sosa no tenía nada que ver con las carreras de caballos, pero sí con el caballo. Su escuela de equinoterapia para peques en San Vicente lo vinculaba directamente con el ser que a todos nos apasiona. Pero un día la hípica le golpeó la puerta, le dieron ganas de criar y le encomendó a un amigo la compra de una yegua madre.

El escenario fue el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, y La Biznaga vendía una linda Bernstein reservada, perdedora. Stormy Because, con la familia de Bayakoa, llegó entonces a su campo para correr algunas carreras antes de ser retirada para madre, el fin con el que se la adquirió. Ganó dos en San Isidro bárbaro, pero una vieja lesión recrudeció y finalmente no quedó otra que retirarla.

De aquél sueño inicial ha pasado apenas un abrir y cerrar de ojos, pero hoy el criador puede decir orgulloso que su yegua fundadora le dio la enorme alegría de darle una primera victoria de grupo a su pequeño proyecto, que ahora se reparte entre San Vicente y el Haras Guante Blanco, en Villaguay, Entre Ríos.

Lorenzo Rye, de él se trata, es el hijo de Catcher In the Rye y la mimada Stormy Because que este viernes en el Hipódromo de Palermo se lució en el Clásico Coronel Pringles (G3), confirmando la impresión de aquellos quienes lo habían visto correr bárbaro en el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1), atropellando desde lejos para ser cercano sexto volviendo a la recta.

Aquella experiencia fue fundamental para el grandote (pesó impactantes 556 kilos…), que fue una tromba creciendo desde la zaga abierto, para pasar de largo a sus rivales y ganar con mucha solvencia, sacándole con el envión nomás 3 cuerpos a Castelforte (Easing Along), otro que ratificó su vuelta a los primeros planos; a 3/4 de cuerpo, en tanto, El Sabio Lucho (Emmanuel) completaba la trifecta.

Francisco Leandro, que parece no haberse ido nunca, estuvo perfecto en las riendas de Lorenzo Rye, que se subió al lote de sprinters destacados y cumplió un sueño para un criador joven, nuevo y que llegó al turf por su amor por los caballos. Un premio justo, sin dudas.