Después de 3 meses sin correr, el mejor velocista del país ganó por 8 cuerpos y en un tiempazo el Clásico Irlanda (G3)

Luthier Blues es un caballo excepcional. El mejor velocista de 2021 regresó intacto luego de tres meses de ausencia este domingo en el Hipódromo Argentino de Palermo, ganó al galope, por varios cuerpos y en un tiempazo el Clásico Irlanda (G3-1000 m, arena) y quedó listo para ir en busca de una nueva victoria de G1 cuando el 1 de mayo próximo corra, también en el centro, el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1).

Fue impactante lo del zaino del Stud Kirby’s, que acompañó a sus 5 rivales un pedacito y cuando Brian Enrique decidió moverlo se desprendió con una solvencia llamativa, casi sin hacer esfuerzo. De ahí al disco le sacó nada menos que 8 cuerpos de ventaja a Zamindar Quit (Remote), que terminó segundo después de mañerear bastante durante todo el desarrollo. A otros 2 largos, Oficial Matute (Sabayón) completó la trifecta delante de Abuelo Gregorio (Cosmic) y The Wild Talent (Equal Talent), que empataron el quinto lugar. Le Meridien (Le Blues), cerró el marcador.

Si la impresión no hubiera alcanzado para asombrarse con la gestión de Le Blues, esos espectaculares 53s88/100 que clavó en el reloj agregan un dato para nada menor, ya que ese tiempo estuvo a 82/100 del récord que comparten Rufus (Handsome Halo) y Tristeza Cat (Easing Along).

“Estoy muy feliz. El caballo venía de estar parado desde diciembre, y me emocionó lo que mostró este domingo. Es un caballo muy especial, tranquilo, el que lo ve en los boxes de espera se sorprende; es manso, juguetón, es un crack”, comentó Walter Rodán, propietario de Luthier Blues.

Criado por el Haras El Paraíso e hijo de Le Blues y House Rules (Housebuster), Luthier Blues alcanzó la décima victoria de su extraordinaria campaña, la cuarta en el plano gradual y la sexta de forma consecutiva, acumulando ya casi 8 meses sin perder; en premios, su cuenta ya anda por los 11.805.200 pesos.

Luthier Blues será, sin duda alguna, una de de las grandes figuras de la gran fiesta que se viene en el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1). Si le quieren ganar, habrá que volar.