A los 49 años el entrenador correntino afincado en el Campo 2 de San Isidro logró su primera estadística como profesional al totalizar 45 victorias en el Hipódromo de La Plata

Por Héctor R. Torres

Los años de experiencia forjados primero junto a Héctor, su padre, con el que aprendió el oficio desde abajo y de quien fue peón y capataz; el equipo de trabajo ideal y la caballada necesaria, le permitieron a Marcelo Sebastián Sueldo estar en el momento justo y el lugar indicado para sumarle otro logro a su carrera como entrenador: ganar su primera estadística. Esa que el profesional correntino, estratégicamente ubicado en 6 studs del Campo 2 del Hipódromo de San Isidro, logró en el Hipódromo de La Plata con 45 victorias, algunas más que sus colegas y locales Luciano Cerutti (40) y Claudia Bellier (39) (esposa y representante de Ángel Piana).

Si bien no la buscó, la estadística fue producto de una manera de trabajar que Sueldo pone en práctica desde hace mucho tiempo y que no negocia: “Me gusta correr los caballos donde pueden ganar y por ese motivo este año llevé muchos ejemplares a La Plata. Les hago campañas cortas, trato de que ganen enseguida las carreras que pueden ganar. Y cuando ya no hay chance de que ganen más, no ando con vueltas: le digo al propietario que se lo lleve. No les hago perder ni tiempo ni dinero. Además, necesito los boxes porque tengo 105 ocupados y 30 caballos más en lista de espera”, explica el oriundo de Mercedes, que llegó desde su provincia en los años ’80 y ya no conserva nada de su acento.

Si bien terminar primero en el ordenamiento general de cuidadores en el Bosque no fue un objetivo que se planteara, Sueldo reconoce: “El último mes tomé conciencia de que la podía ganar. Noté que Bellier estaba suspendida, que Cerutti me llevaba un par de carreras y que yo venía palo y palo con Benesperi. Y ahí les tiré con todo”, asegura mientras sigue con atención el vareo de algunos de sus ejemplares desde uno de sus 6 studs, el B5, en una mañana en la que los mosquitos le dieron una tregua por obra y gracia de un viento providencial que los espantó al menos por un momento.

Además de las 45 victorias de La Plata, Sueldo logró 19 en San Isidro y otras 12 en Palermo, redondeando otra excelente temporada en la que además alcanzó una efectividad del 26,9 % según el Stud Book Argentino: “El año pasado ganamos más carreras con menos caballos, pero mantuvimos casi la misma efectividad”. El plural en sus precisiones será una constante durante toda la charla y él mismo explica por qué: “Es que esto no lo logré sólo; es producto del trabajo de un equipo en el que cada integrante sabe lo que tiene que hacer. ¿De qué me sirve a mí si yo entreno bien un caballo a la mañana si después, por ejemplo, el sereno no le da agua a la noche o el peón no está atento en todo momento? Tengo unas 38 personas trabajando conmigo y hemos alcanzado tal grado de confianza que eso me permite delegar porque yo sólo no puedo estar en todo”, explica una y otra vez, dándole énfasis a la importancia de formar un equipo sólido.

Sin dudas que la otra pata fundamental son los propietarios y Sueldo lo subraya: “Pese a que la actividad atraviesa por su peor momento, ellos siguen comprando y trayéndome caballos. Y la verdad que es loable. Y eso que tengo propietarios que aún ganando bastantes carreras no salvaron ni los gastos”, asegura quien cuando se independizó de su padre recibió el apoyo de las caballerizas Los Luises y Mau – Mari, a las que agradece y recuerda con cariño.

“Hacele liviano hasta los 7 en la tercera”, indica a unos de sus vareadores Marcelo Sueldo, mientras que a su alrededor el equipo no se detiene. El profesional parece parco tras cruzar unas primeras palabras; y claramente muy distinto en el estilo respecto de su padre Héctor. Pero cuando se pone hablar de carreras de caballos, obviamente el tema que lo apasiona, las palabras fluyen: “Soy así por elección. Necesito estar muy concentrado en mi trabajo porque tengo muchos caballos. Nada que ver con mi viejo que era más dicharachero; le gustaba contar cuentos”, recuerda al profesional que marcó una época y lo formó como entrenador y como persona.

Con la caballada necesaria y el equipo de trabajo ideal, Sueldo se plantea más objetivos: “Buscar más calidad de caballos. Las carreras son de caballos y con caballos de calidad se hace más fácil”, reconoce.

Y si se habla de caballos buenos, él tuvo la posibilidad de cuidar algunos y que compartían una característica que lo pusieron a prueba como entrenador, y es la falta de sanidad: “Malibu Spring y Tio Boy son dos buenos ejemplos. El primero con una lesión en una cuerda, y el segundo con problemas en los vasos. Con caballos así de delicados es imprescindible que te acompañe el propietario, porque no es fácil tener que decirle que necesitas tenerlo parado entre 5 y 6 meses para recuperarlo. Y otra vez, un equipo que te siga a sol y sombra, porque ejemplares así necesitan una atención especial”, dice sobre los sangre pura con los que ganó, en otras carreras, los Estrellas Mile (G1) y Palermo (G1), y Dardo Rocha (G1) respectivamente.

Todo el camino transitado hasta aquí por Marcelo Sueldo no hubiese sido posible sin el apoyo incondicional de su esposa María y sus hijos Valentina, Benjamín e Ismael: “Estoy más horas en el stud que en casa. Y muchas veces me he perdido cosas importantes con ellos. Pero ellos saben cómo es este trabajo y me bancan”, los reconoce.

El turf en su peor momento

Ala hora de hablar del momento que atraviesa la actividad, Marcelo Sueldo no esconde la partida y es bien claro en su apreciación: “Es el peor momento del turf argentino. Ni siquiera en una crisis como la de 2001 estuvimos tan mal. Hoy un propietario gana una carrera y tiene para dos o tres meses de pensión, en el mejor de los casos. Y el peón, que es el que más sufre, si gana una carrera no se puede comprar ni un jean. Acá el principal problema son los premios. Deberíamos estar corriendo por 3 millones y estamos corriendo por 1. Si no hay un cambio brusco, una decisión firme, esto va a terminar peor”.

Nuevo binomio

El accidente que sufrió hace un par de semanas Gonzalo Borda, su jockey de confianza en los últimos tiempos, obligó a Marcelo Sueldo a buscar otra monta para reemplazarlo hasta que el correntino regrese. Y el elegido fue Jorge Peralta, con el que logró empatía de movida y ya compartió varios pesajes: “Soy de trabajar con pocos jockeys. Necesito uno de confianza. Me gusta como corre Jorge, le hice el ofrecimiento, aceptó y está trabajando conmigo todas las mañanas en San Isidro. Es un chico serio y tiene en claro que me va a correr hasta que Gonzalo pueda pegar la vuelta. Pero creo que para él va a ser una vidriera importante”.