El hijo de Endorsement se llevó ahora el Clásico Aniversario de la Fundación del Jockey Club del Perú (L), sobre 2400 metros

Por Néstor Obregón Rossi (Especial para Turf Diario)

LIMA, Perú (Especial para Turf Diario).- Hay purasangres que tienen una doble dosis de nobleza corriendo por sus venas. Que tienen en su ADN algo que los hace diferentes y que, llegado el momento, les extiende su período de vigencia.

El argentino Matarani (Endorsement) es de esos. Entrando a su cuarta temporada en las pistas, el importado demostró que anda más vivo y corredor que nunca, resistiéndose a pensar en el retiro, como ya lo hicieron otros G1 de su generación, caso Nuremberg (Southdale) y Novillero (Southdale), con los que incluso compartió viajes internacionales.

Matarani fue contundente en el Clásico Aniversario de la Fundación del Jockey Club del Perú (L-2.400m), la central del último domingo en Monterrico y que venía siendo una especie de aperitivo para lo que se vivirá dentro de dos semanas en el Gran Premio Latinoamericano (G1-2000 m).

Una carrera donde Matarani estuvo cerca de participar, pero -al margen de los contratiempos en el trayecto- dominó prematuramente la ruta de clasificación y se quedó sin ese aire final, tan importante para definir. Ahora Miguel Vilcarima, el jinete con el que ha firmado la mayor cantidad de triunfos, hizo lo correcto y se tomó las pausas necesarias para que el importado argentino haga lo que sabe hacer en la recta final: Definir con paso arrollador.

A despecho de sus seis años y medio, cuatro de los cuales ha estado en pruebas públicas, vino a patas de los punteros Perfect Starnger (USA-Algorithms) y Enforceable (USA-Tapit), cargando sobre este último a medio recta final, cuando parecía que el tordillo entraba a definir la competencia.

Matarani liquidó con clase y se dio el lujo de estirar 4 cuerpos de ventaja, ganando como en sus épocas de potrillo y marcando 2m8s29/100, el mismo tiempo empleado por Dvorak (Editorial) para conseguir su clasificación al Latino, un dato para nada menor.

Interesante el panorama que se presenta en el futuro cercano para Matarani, pues deberá retar en el Clásico Jockey Club del Perú (G1-2400 m), de junio, a los que corran el Latino de este mes, con la ventaja de llegar sin realizar ese esfuerzo de por medio, que suele pasar algun que otra factura. 

Y por la forma cómo ganó, querrá una revancha por haberse quedado a escasos centímetros de la clasificación.