El crack de Godolphin se llevó este viernes un nuevo G1 y ahora ingresará a la reproducción en el Darley At Jonabell de Lexington, en Kentucky, donde su salto costará US$ 40.000

Maxfield le dijo adiós a las pistas a lo grande, mostrando toda su calidad y siendo gran noticia por última vez antes de comenzar su actividad en la reproducción desde 2022 en Darley at Jonabell, en Lexington. Pura calidad, pura clase, el caballo de Godolphin dio una función final maravillosa en el siempre trascendente Clark Stakes (G1-1800 m, US$ 750.000 de bolsa) del viernes por la noche en la mítica arena de Churchill Downs.

A veces las cosas salen como se planean cuando de hípica se trata, aunque en la mayoría de los casos no suele darse. Siempre es un riesgo competir tras anunciarse un retiro, y mucho más en el caso de un ejemplar tan bien considerado como para ubicar en 40.000 dólares el precio de su salto en su año debut. Pero el Sheikh Mohammed y su chaquetilla azul real no sólo pueden darse esos lujos, sino que un año de gracia absoluta, increíble, repleto de discos de clase A, el crack respondió como siempre.

Crack para todos a su alrededor, el hijo de Street Sense y Velvety (Bernardini), con el mismo pedigree materno del inolvidable Bernstein (Storm Cat), respondió a fondo en la recta final, mostrando presteza para venir marcando de cerca al puntero Midnight Bourbon (Tiznow), aceleración para pasar al frente al pisar la recta ante un rival que no quería entregarse, y muchísimo coraje para contener por medio cuerpo la carga final del G1 Happy Saver (Super Saver), pese al desgaste que había sufrido antes de dominar.

«Simplemente estoy muy satisfecho con que haya podido cumplir el trabajo que queríamos. Es una carrera muy prestigiosa y que la haya ganado antes de retirarse como padrillo es importante», contó Brendan P. Walsh, el hombre que manejó su campaña. Por su parte, José Ortíz, su jinete, sumó: «El caballo hizo todo bien y puso todo cuando Happy Saver lo atacó. Me saco el sombrero con Brendan y todo su equipo por todo lo que han logrado con él en estos años. Estoy feliz de que se haya despedido de esta forma».

Maxfield no fue el caballo con más suerte del mundo. Después de ganar a los 2 años en Keeneland el Claiborne Breeders’ Futurity (G1) sufrió un problema en un vaso y luego debió ser operado por un chip en un nudo. Volvió ganando en mayo de 2020 el Matt Winn Stakes (G3), pero se quedó sin la posibilidad de correr el Kentucky Derby tras fracturarse otro nudo. En diciembre de aquél año consiguió regresar y se llevó el Tenacious Stakes (L) en Fair Grounds, para luego, en enero, volver a esa pista y llevarse el Mineshaft Stakes (G3). Luego tercero en el Santa Anita Handicap (G1), conquistó el Alysheba (G2) y el Stephen Foster (G2), como en el Matt Winn, en Churchill Downs, su pista favorita. Escolta de Knicks Go (Paynter) en el Whitney Stakes (G1) de Saratoga, venía de completar la exacta en el Woodward Stakes (G1) de Belmont Park.

Maxfield es uno de los 11 ganadores de G1 que produjo el estupendo Street Sense (Street Cry) y su abuela no es otra que Caress (Storm Cat), hermana materna de Bernstein y madre del G1 Sky Mesa (Pulpit) y de la múltiple G3 Golden Velvet (Seeking the Gold), luego vientre de la G3 Innovate Idea (Bernardini) y del G2 Lucullan (Hard Spun), que desde 2020 presta servicio en el Haras La Leyenda, en Argentina. 

Maxfield deja las pistas con estilo y ahora todos en Darley aguardan una recepción de alto vuelo en su llegada a la reproducción. Fue el final perfecto para la campaña de un caballo espectacular.