En Monterrico, el potrillo se quedó con el Gran Premio Nacional Augusto B. Leguía (G1)

LIMA, Perú (Especial para Turf Diario).- La recta decisiva del Gran Premio Nacional Augusto B. Leguía (G1-2800 m, césped) 2018 será recordada como una de las más emocionantes en la historia de la cuarta corona del turf peruano. Milos (Yazamaan), con Talaverano en controles, y Juliana (Eye On Jacob), con Juan Eugenio Enríquez en el sillín, convirtieron el final de la carrera en un mar de gritos y emociones desde las tribunas, como pocas veces se pudo escuchar en Monterrico en los últimos años.

Fue una lucha sin cuartel entre el mejor potrillo del césped y la mejor potranca de la generación, como para coronar un brillante año que nos dejó reconocidos nombres entre la producción nacional nacida en el 2015.

Pero sin desmerecer a Enríquez, Milos tuvo encima toda la experiencia de Talaverano para ganar carreras de estas distancias. La estadística nos mostraba que ‘Maravilla’ se había llevado seis veces esta carrera antes del domingo, las dos últimas de forma consecutiva. Un jockey que sabe perfectamente dosificar las fuerzas de su conducido, conoce dónde atacar y cómo defender.

Edwin fue más maestro que nunca para no preocuparse en largar por el carril más alejado de la empalizada y en pocos metros ya adueñarse de los palos. Media mitad de carrera la ganó en esa acción. No fue el jinete que largó, frenó y esperó que los demás hicieran el gasto. Él hizo lo contrario: Sacó rápido a Milos, lo fue llevando gradualmente hacia dentro y luego lo guardó en las barandas para graduar las fuerzas del favorito. El potrillo hizo el resto.

La carrera se había manejado con Fasano (Fletcher) en la delantera, tratando de imponer su tren. Intentaba, desde su posición de líder, vengar la derrota que tuvo su padre en esta competencia hace 13 años. Pero Koko Toscano (Koko Mambo) se lo impidió. Se trenzaron en un paso ligero de 22s83 para el primer cuarto de milla, que siempre pasa factura. Aunque luego bajaron los decibeles y los siguientes parciales fueron de 25s04 y 24s22, el desgaste inicial ya estaba dado. Y en carreras de mucho fondo, eso se siente.

Claro que nadie imaginó que esos punteros, que sobre el papel aportaban chance secundaria y en la carrera hicieron el papel de ‘rabbit’, terminarían defendiendo su honor hasta el ingreso a la recta final e incluso terminarían completando el marcador.

Porque si algo llamó la atención del desarrollo de este Gran Premio Nacional versión 2018, fue que los cuatro primeros caballos que comandaron la competencia terminaron llegando en los cuatro primeros lugares de la carrera. Incluso podemos sumar a Morgan (Yazamaan) que partió, corrió y llegó en el quinto puesto. Los demás, simplemente fueron inferiores.

Pero Milos y Juliana, que corrieron alternándose el tercer y cuarto bolo, entraron a la recta para definir la corona más importante del césped. Dominaron a los punteros y se vinieron en pelea incesante hasta la meta, regalando a la afición un final emocionante e impecable. Dos juveniles con una proyección indiscutible y dos jockeys de primer nivel, terminaron dando el espectáculo que merecía el último Grupo Uno del año.

Néstor Obregón Rossi

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Milos se quedó con el Gran Premio Nacional Augusto B. Leguía (G1)