En una contundente demostración de superioridad, el campeón batió a los ganadores de G1 Special Dubai, Shy Friend y Nievre en los 2400 metros del Clásico Comparación (G2)

Cuando un caballo es bueno, es bueno. Y a esa clase pertenece Miriñaque, que con su calidad a prueba de todo ofreció este domingo en el Hipódromo de Palermo otra demostración para el aplauso, conmovedora, de esas que justifican el cariño que desde siempre le dispersa el público, que lo tiene como uno de sus grandes ídolos de los últimos años.

Chico de físico, pero puro corazón, el tordillo del Stud Parque Patricios resolvió con solidez el duro desafío que representaba en la previa el Clásico Comparación (G2-2400 m, césped), la segunda etapa del Campeonato Palermo de Oro Verde, que lidera con comodidad. Ya había dejado en claro que estaba entero cuando reprisó llevándose el Chacabuco (G2), tras su periplo por tierras árabes, pero ahora ratificó su gran forma en un cruce mucho más complicado que aquél, batiendo a los ganadores de G1 Special Dubai (E Dubai), Shy Friend (Equal Stripes) y Nievre (Catcher In the Rye), que en ese orden lo secundaron, con Piccolo Veloce (True Cause) cerrando la marcha,

Con Francisco Leandro otra vez en sus riendas, el hijo de Hurricane Cat se limitó a vigilar lo que hacía adelante Shy Friend, para sólo mostrar sus cartas en la recta final, entrando rápidamente en acción, dominando temprano abierto y separándose en las dos cuadras finales para sacarle en la meta 2 cuerpos a Special Dubai, que atropelló desde el último puesto para sacarle 7 a Shy Friend, con Nievre a otros 4 y defendiéndose por la cabeza ante Piccolo Veloce, todo tras 2m31s60/100.

Atendido por María Cristina Muñoz y amplio favorito en las apuestas, ahora Miriñaque tiene un mes para recuperarse del esfuerzo y apuntar al Gran Premio General San Martín (G1), que cierra el torneo porteño en grama. Su nivel es altísimo y es el gran rival que, al menos por ahora, tendrá en su camino Durazzo (Fortify), los dos en pos de consagrarse como el mejor fondista de la temporada.

Parece difícil que ese duelo vaya a darse en la carrera tributo al padre de la patria, pero en algún momento Miriñaque y Durazzo cruzarán sus caminos y allí el turf nacional tendrá un duelo de esos que sería imperdonable perderse. El tordillo, ese corazón hecho caballo, lo hizo de nuevo. Porque es bueno de verdad.