El padrillo de Abolengo dio doblete clásico con la potranca y el potrillo el sábado en San Isidro

Había sido estelar su carrera en el Gran Premio Selección (G1). Es más, si se detuviera “la película” en el palo de los 200 metros finales, Mirta, reservada del Stud-Haras Pozo de Luna, ganaba en todos lados. Pero le tocó perder, por solo pedio cuerpo ante la campeona Summer Love (Freud). Ahora, regresando al césped del Hipódromo de San Isidro, la generosa hija de Treasure Beach respondió a su linaje y se calzó la corona entre las potrancas que actúan sobre grama.

Eduardo Ortega la llevó expectante, sexta, por dentro, esperando. En la recta final, el jinete paraguayo buscó una línea exterior y llamó a correr a la zaina temprano, para cortar la escapada de Joy Nidera (Fortify), que resistió por dentro la fuerte carga de la ganadora hasta cerca del disco, donde la pupila de Nicolás Martín Ferro dominó y terminó sacando medio pescuezo de ventaja en su favor. El tiempo empleado por la ganadora fue de 1m59s48/100 parar los dos kilómetros sobre cancha normal y el el dividendo, heneroso: $4.25.

Párrafo aparte para joven el entrenador, que logró un 1-3 notable pues la precio record City And The Sex (Equal Stripes) terminó completando la trifecta, tras quedar atrapada a la altura de los 400. Arriba, ya libre, corría con la furia de las dos primeras.

Mirta llegó a la segunda victoria de su campaña siendo esta la primera de grupo. Su futuro es muy promisorio y resultaría absolutamente lógico pensar que el aumento de las distancias y el paso del tiempo harán que su genética le permita rendir aún mucho más. La Copa de Plata será casi con seguridad su próximo objetivo, ante las mayores. Pero esa será una historia diferente…

Todo Treasure Beach

¡Que tarde para Treasure Beach! El padrillo del Haras Abolengo logró su primer G1 de la mano de Mirta, pero horas antes había obtenido otro éxito clásico, con el agregado del 1-2 que consiguieron sus hijos Glorious Momento y Fromm en el Clásico de la Provincia de Buenos Aires (G2-2400 m, césped).

El defensor de la caballeriza Las Monjitas venía de lograr una gran victoria condicional sobre 2000 metros, enfoncó su primer clásico, y el resultado fue perfecto. El desarrollo lo tuvo viajando quinto durante gran parte de la carrera, expectante, y viendo de lejos al puntero Ventajero Soy, otro Treasure Beach. En pleno codo, Jorge Ricardo comenzó a arrimar al zaino, lo llevó hacia afuera en la recta, y lo llamó a correr de firme por los 400 metros, y logró dominar en el “último furlong” a Fromm. El espejo marcó dos cuerpos y medio a favor del potrillo criado por el Haras El Gusy, que empleó 2m25s97/100 para la distancia.

Glorious Moment logró la segunda conquista de su campaña siendo esta la primera de grupo. Su presente es brillante, pues parece haber encontrado en la distancia su lugar en el mundo. Con el Gran Premio Carlos Pellegrini a la vuelta de la esquina, será ese seguramente el norte que tendrán sus propietarios.

Adrián Domínguez

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