Como Bayakoa, Royal Delta y Beholder, la hija de Tapizar se impuso por segunda ocasión en el Breeders’ Cup Distaff y este domingo saldrá a la venta en Fasig-Tipton

LEXINGTON, Kentucky (Especial para Turf Diario).- Definitivamente, Monomoy Girl es una de las mejores yeguas en la historia del turf en los Estados Unidos. A todos sus logros anteriores, la hija de Tapizar sumó uno más este sábado en Keeneland, repitiendo la hazaña de la crack argentina Bayakoa (Consultant’s Bid), de Royal Delta (Empire Maker) y de Beholder (Henny Hughes) alcanzando un segundo triunfo en el siempre trascendente Breeders’ Cup Distaff (G1-1800 m, arena, US$ 2.000.000 de bolsa).

Enorme, avasallante, la campeona estalló con todo su talento en la recta final, levantando una pared ante sus rivales para llegar al disco adelante, como había sucedido en la versión de 2018, en Churchill Downs, cerrando, de paso, un cuatriplete increíble para el preparador Brad Cox en la serie, que ya había sumado el Juvenile Fillies Turf (G1) con Aunt Pearl (Lope de Vega), el Juvenile (G1) con Essential Quality (Tapit) y el Dirt Mile (G1) con Knicks Go (Paynter).

Historia de cuento la de Monomoy Girl, que después de aquella consagración bajo las torres gemelas de Louisville estuvo un año y medio sin competir por diferentes problemas físicos, regresando esta temporada para ganar en cada una de sus cuatro salidas, mejorando su récord a 13 primeros y 2 segundos sobre 14 presentaciones, ahora con ganancias por 4.486.818 dólares.

Monomoy Girl, conducida por el francés Florent Geroux, terminó venciendo por 1 3/4 cuerpo a Valiance (Tapit), con Dunbar Road (Quality Road) en tercero a medio largo, mientras la potranca Swiss Skydiver (Daredevil) era sólo séptima, aunque sufriendo una partida pésima.

Difícilmente Monomoy Girl vuelva a correr, pues hoy saldrá a la venta de Fasig-Tipton con el número 192 de catálogo en la “Noche de las Estrellas”. ¿Qué precio alcanzará? ¿Superará la base? ¿Si no lo hace, habrá alguna posibilidad de seguir disfrutándola? Son todas preguntas que encontrarán su respuesta después del simple sonido del martillo…