El Jockey Club tiene dividendos de los novedosos métodos de control que se comenzaron a utilizar hace un mes

Por Diego H. Mitagstein

Poco a poco, parte del dinero que se escapaba de las ventanillas por otro tipo de carriles más “pícaros” en las agencias, empieza a llegar al totalizador y el Hipódromo de San Isidro no deja de observar con satisfacción un repunte en sus recaudaciones. La puesta en funcionamiento de un sensible sistema de control para los locales de juego está dando resultado, aunque quizás no sea en lo inmediato que se pueda quedar impactado por los números de las jugadas.

En un miércoles como cualquiera de los anteriores de la temporada, con las mismas carreras de bajo nivel, esta vez se jugaron 15.000.101 pesos, con un promedio de $ 883.359. La mejora es ostensible.

Dicen que día tras día el norte recibe llamados de “prestadores de servicios” en pos de recuperar la señal perdida ante las anomalías detectadas por el programa, y que los obliga a volcar en las máquina venta pago mucho del dinero que antes se tomaba en una mesita. No es tan difícil: ante datos anormales en los sistemas, “se le baja automáticamente la palanca” al local en cuestión, que no tiene otra forma de volver a contar con ella que “ir al pie”.

“Es imposible recuperar el 100 por ciento de lo que se apuesta de forma clandestina, pero sí que una buena parte de él sea volcado en los pozos como corresponde”, comenta una voz con peso en San Isidro, sonrisa de oreja a oreja mediante. No hay demasiados secretos: con un “pool” más amplio, los dividendos son mejores y atraen a los apostadores.

Claro, dicen que hecha la ley, hecha la trampa, y con esas cuestiones también se debe luchar desde San Isidro. No son pocos los que buscan la vuelta para que la señal que reciben de forma legal salga disparada hacia otros espacios de juego sin permiso, pero en el Jockey Club están atentos y van tratando de tirar abajo las maniobras ante cada novedad que llega a oídos de los responsables. Además, hay inspectores trabajando, que ayudan mucho a que el control sea más preciso.

“Primero hay que decir que no todas las agencias tiene un comportamiento proclive al juego clandestino. Muchas de ellas trabajan en perfecta forma e, incluso,  no son pocas las que nos sorprenden mejorando sus números elaborando propuestas propias para atraer mayor cantidad de clientes, como algunas de la zona sur, noroeste y centro de la provincia de Buenos Aires”, agregan desde el norte.

¿Cómo se hace para que las apuestas suban todo lo necesario como para, por ejemplo, llegar a no depender más del Fondo de Reparación? “Ese es un camino largo, pero se está en el proceso de apertura de unas 60 nuevas agencias y, con ellas en funcionamiento, la economía del hipódromo va a mejorar muchísimo”, suman desde la casa de la Avenida Alvear.

San Isidro trabaja para encauzar gran parte del dinero que se pierde en apuestas clandestinas dentro de los carriles oficiales, beneficiando así a sus clientes, una preocupación que por fin encuentra respuesta en los dirigentes. A poco más de un mes de la puesta en funcionamiento del nuevo sistema, los resultados poco a poco van apareciendo. Al final del camino, hay una linda luz de esperanza.