Murió South Nina, la yegua que corría poco pero fue una madre notable…

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Hija de Southern Halo, pesaba por debajo de los 400 kilos e hizo poco en sus dos únicas actuaciones; pero en la cabaña fue una maravilla en la reproducción, fundando una dinastía

Roberto Bullrich cuenta con una mezcla de agradecimiento y humor: “Me acuerdo perfecto de South Nina. Teníamos mucha expectativa en el stud, porque era hija de Southern Halo y Nipona, pero era muy chiquitita (NdelaR: pesó en su segunda carrera menos de 400 kilos…). Al tiempo nos dimos cuenta que sus aptitudes corredoras eran casi nulas. Debutó cuarta de Sandra Dee (Lode) -que luego fue G1- en la recta de Palermo y después entró séptima en San Isidro y la retiramos. Muy a pesar de eso, de conocerla de entrecasa y de saber que de fenómena no tenía nada, y con la obsesión por los pedigrees que siempre tengo, cada vez que pude elegí a la hija de South Nina en La Biznaga. Así tuve la posibilidad de cuidar a sus mejores hijas y de ganar muchos G1 con ellas o sus nietas”.

La historia de South Nina y las palabras de quien fuera su entrenador en su breve paso por la Villa Hípica de San Isidro viene a cuento porque la luego maravillosa yegua madre, la que corría poco y nada y portaba peso pluma, murió el lunes último a sus 24 años en el Haras Las Raíces -que la adquirió en ocasión de la liquidación de la cabaña de Charly Blaquier- y donde quedó como “relevo” Pure Nivea (Pure Prize), una de sus crías hembra y que llegó por un camino “cuadrero”.

Más allá de esa campaña pobretona y del físico que decía poco, la base genética de Ojo de Agua, la crianza de primer nivel que por tantos años ofreció La Biznaga y la generosidad inagotable propia transformaron a South Nina en un vientre formidable, que brilló y que ahora sigue dando que hablar a través de sus hijas y de sus nietas, encargadas de extender su legado.

Sin ir más lejos, su vigencia formidable quedó de manifiesto la última semana con 2 triunfos clásicos de sus descendientes. Sus nietos Joy Nima (Fortify ) y Grande Pelusa (Fortify) ganaron los clásicos Clásico Espirita (L) y Husares, en San Isidro y el Club Hípico de Santiago, en Chile, respectivamente.

Nipona dio bárbaro en La Biznaga, con hijos de grado como Nippon Toss (Egg Toss) o Stormy Nirvana (Bernstein), y antes en Ojo de Agua con el G1 Akiro (Saint Sever) y al placé de G1 The Jap (Just In Case). Era hija de Babas Fables (Le Fabuleux) -el hermano del fenomenal Raja Baba (Bold Ruler). y Mauritana (Good Manners), una invicta en Mar del Plata y con Anamita (Cardanil II) como madre.

Como decía “Coco” la base genética era fenomenal y en parte explica el éxito que luego South Nina tuvo en la cabaña, más allá de su físico y de sus pocas condiciones corredoras. Es común, y hay criadores que lo sostienen con énfasis, que yeguas de poca campaña o que no corrieron son luego brillantes en la cabaña. No viene a cuento citar demasiados casos, pero Yatasyo (Selim Hassan), Candy Ride (Ride the Rails) o Invasor (Candy Stripes), tres caballos icónicos para la hípica nacional, fueron fruto de vientres que nunca corrieron: Yucca (Congreve), Candy Girl (Candy Stripes) y Quendom (Intérprete).

El comienzo de South Nina en el haras fue impresionante. Sus dos primeras crías, ambas por Bernstein, resultarían ganadoras de G1 bajo la mano de Roberto Bullrich y como reservadas. Primero, en 2002, nació Stormy Niña, que se impuso en el Gran Premio Eliseo Ramírez, además de ser segunda en el Gran Premio de Potrancas (G1) y tercera en los grandes premios Estrellas Juvenile (G1) y 1000 Guineas (G1). En 2003 vio la luz Stormy Nimble, que, como su hermana, ganaría en San Isidro el Eliseo Ramirez, pero también las 1000 Guineas.

Una vez en la reproducción, tanto Stormy Niña cuanto Stormy Ninguna fueron generosas. Aquella dio a la placé de G1 Nicole Rye (Catcher In the Rye) y al placé clásico en Perú Abueyo (Harlan’s Holiday), mientras que “Ninguna” es de una calidad similar a la de su madre pues ya produjo a Nastia (Fortify), titular del Gran Premio Selección (G1); a los G2 Joy Nidera (Fortify) y a Hat Ninja (Hat Trick), pero también al mencionado Grande Pelusa y a Nixon Joy (Fortify), segundo en la Polla de Potrillos (G1) de 2020.

En 2004 South Nina dio a Dale Nino (Dalhart), apenas ganador de una carrera a los 4 años La Plata, para en 2005 nacer Dale Niñera (Dalhart), que supo vencer en 3 ocasiones y ser segunda en el Clásico Juan P. Artigas antes de producir a Joy Nikita (Fortify), vencedora en el Gran Premio Mil Guineas y en el Clásico Eliseo Ramírez (G2) y ser considerada como Campeón 2 Años Hembra de 2018.

Storm Nine (Bernstein) fue parido en 2006 por South Nina y cumplió una aceptable campaña, triunfando en 4 ocasiones y arrimando en handicaps, y ya en 2007 llegó Stormy Ninfa (Bernstein), no placé en 3 actuaciones, pero que el último fin de semana disfrutó del primer puesto que alcanzó su hijo Nimo Joy (Fortify) en el Clásico Jockey Club de Córdoba.

En 2008 nacería la tercera hija ganadora de G1 de la fantástica yegua, Stormy Ninguna, que se impuso en las 1000 Guineas, ahora devenida en vientre de Joy Nima. Giant Niggard (Giant’s Causeway) fue la potranca 2009 de South Nina y, si bien no llegó a competir, tiene en estos días en las pistas a Nimya Rye (Catcher In the Rye), que viene de ser segunda en el General Pueyrredón (G3) ante los machos.

Niponense Mambo (Giant’s Causeway) fue el noveno hijo de South Nina y llegó a ganar en Perú, para en 2010 quedar vacía por primera vez. En 2012 llegaría Harlan’s Nina (Harlan’s Holiday), que moriría pronto sin competir y en 2014 Neblina Rye (Catcher In the Rye), que tampoco corrió. La mencionada Pure Nivea llegó en 2015 y la última cría de la inolvidable South Nina fue Nimba Rye (Catcher In the Rye), producto 2016, que tampoco estuvo en las gateras, al menos hasta ahora.

Los datos son elocuentes sobre la posición de South Nina como una de las yeguas más generosas en la historia fresca del turf nacional y su muerte, aunque esperable para una edad tan avanzada, no deja de ser dolorosa y un motivo más que suficiente como para rendirle tributo.