Sobre 1800 metros, la hija de Il Campione fue terminante venciendo de uno a otro extremo mezclando velocidad, resistencia y clase

Paso a paso, Nanabush quema etapas, gana carreras, escala en las distancias y se suma al grupo de las mejores yeguas del país. Ahora sobre 1800 metros, esos en los que había fallado hace algunos meses cuando corrió el Clásico Federico de Alvear (G2), la alazana dio una muestra más de su enorme maduración venciendo de punta a punta en el Clásico Paseana (G2), la prueba más fuerte de la excelente reunión -técnicamente hablando- del sábado en el Hipódromo de San Isidro.

En su segunda temporada de actuación, tras un 2023 de potranca en el que había dado muestras varias de su talento, el paso del tiempo va haciendo su trabajo para afirmar a la hija de Il Campione. Ya había exhibido adelantos llevándose en Palermo y sobre la milla de grama el Clásico Miguel Angel y Tomás Juárez Celman (G2), y ahora no hizo más que dar otro paso.

Sobre terreno alterado, en el que ganó 2 de 2, Nanabush ofreció una muestra que mezcló velocidad, resistencia y calidad para adelantarse a un lote breve de rivales, pero duro. Saltó fenómeno y, sin darse cuenta, estaba varios cuerpos adelante. Martín Valle logró serenarla e imponer parciales lógicos para la categoría. Llegó la recta y la hora de la verdad, donde Nanabush respondió en gran forma. La gran favorita Mysterious Way (Brz-Agnes Gold) dejó los palos y salió a buscarla, pero la puntera repelió el ataque a pura potencia, logrando ventajas definitivas y poniéndose a cubierto del avance de refresco de Luz Delito (Lizard Island), finalmente segunda a 1 1/2 cuerpo tras 1m54s8/100.

A otro 1 1/2 largo, Mysterious Way pagó el esfuerzo temprano de jugarse por el triunfo cansándose en la parte final para ser tercera, con Master Jane (Mastercraftsman) en un cuarto pueso interesante, a sólo 1 cuerpo. Reina Casada (Long Island Sound) cerró la marcha muy alejada.

Hermana materna de la G1 Nanda Dea (Fortify) -actualmente en Estados Unidos- Nanabush se hace cada día más fuerte, resistente y mejor, y ponerle techo a su crecimiento no sería lo más recomendable. El Distaff de las Estrellas será sobre 2000 metros y en San Isidro, y allí estará seguramente el objetivo final de Enrique Martín Ferro, su entrenador, para el primer semestre.