La yegua de la familia Fabre y entrenada por Roberto Bullrich encabezó un tremendo 1-2-3 para el padrillo

Había arrimado en varios pasos trascendentes del proceso selectivo Nastia, que en el sábado de Palermo terminó encontrando ese éxito formidable tan buscado quedándose con el Gran Premio Selección – Copa LALCEC (G1-2000 m, arena), la prueba cumbre para las potrancas de cada temporada. Arrancando con mucha potencia en el derecho, batió por 4 cuerpos a la favorita Joy Canela, con Joy Epífora en tercero a otros 2 1/2 largos, conformando un fabuloso 1-2-3 para el padrillo Fortify (Distorted Humor), sin dudas la gran aparición de los tiempos recientes, y para el muy extrañado Haras La Biznaga, que cerró sus puertas el año último y está teniendo una despedida acorde a su historia.

Fue, también, un grito de desahogo para el querible Roberto Bullrich, el entrenador que trabajó a destajo para poner a su potranca en la mejor forma y conseguir esa copa buscada en un año donde las cosas no le venían saliendo del todo bien. El, como lobo viejo de la profesión, sabía que el secreto estaba en seguir trabajando para ver la luz. Aquí está la prueba.

Tampoco es un detalle menor que Nastia esté en su caballeriza. Fue el quien preparó a Joy Nidera, propia hermana de la heroína de las Oaks y una de las mejores potrancas de la temporada anterior, con la que a “Coco” se le había escapado el mismo Selección por escasísimo margen ante la campeona Summer Love (Freud). 

También hermana materna del G2 Hat Ninja (Hat Trick), Nastia tiene por madre a la G1 Stormy Nimble (Bernstein), que en las manos de Bullrich llegó a lo máximo, como sus calcos genéticos Stormy Niña y Stormy Ninguna, y también al igual que Joy Nidera (Fortify), ganadora de las Mil Guineas (G1) en 2018, todas con el cuidador como denominador común.

Vale la pena hacer hincapié en Roberto Bullrich, un cuidador durísimo en las carreras más importantes, aquél que forjó el, hasta ahora, último ganador de la Triple Corona: Refinado Tom (Shy Tom). El siempre dice que con las “máquinas” que le llevan es más fácil. Pero nada llega solo.

El de Nastia fue también un triunfo que recorrerá el mundo, pues porta la chaquetilla de la familia Fabre, emblema de la hípica francesa. Que semejante apellido haya confiado en el turf nacional ya era un orgullo para todo, y que consiga un logro gigante es ahora un motivo para seguir invirtiendo aquí y, a la vez, un empujón para que otros “extranjeros” entiendan que brillar en la Argentina, una potencia, no es poca cosa.

Como se esperaba, Cita di Rio (Equal Stripes) fue la encargada de marcar el camino, aunque esta vez nunca lució cómoda; desde un par de cuerpos Ever Beautiful le puso presión y Joy Canela tampoco tuvo deseo de dar ventajas y venir demasiado lejos.

Después de pasar en 23s69/100, 48s66/100 y 1m14s2/100 los 400, 800 y 1200 metros iniciales, la puntera se entregó mansamente. Joy Canela y Ever Beautiful fueron las primeras en tener intención de dominar, y luego se sumaría bien abierta Joy Epifora. Todo, claro, hasta que Fabricio Barroso encontró un tercer andarivel con Nastia. Una vez libre, cuando exigió de firme, la zaina arrancó intacta, como si recién hubiera largado, para dominar en cuatro saltos y abrir diferencias que pronto le quitaron emoción al cierre.

Joy Canela siguió remando pero debió conformarse con ser segunda ratificando su perfil de top generacional, y Joy Epífora se cansó un tanto en las dos cuadras finales pero de todas formas logró completar meritoriamente la trifecta, todo al cabo de 2m2s55/100 para la arena húmeda.

En un segundo semestre cambiante en materia de líderes, Nastia cerró el proceso selectivo con una actuación descollante y sacando patente de candidata a la hora de consagrar a la mejor de la camada. En el tope de su rendimiento, y por lo bien que le sentaron los 2000 metros, tiene todo el terreno del mundo para ilusionarse con seguir haciendo ruido, quizás, directamente en la Copa de Plata (G1) y ante las mayores…

Diego H. Mitagstein