El hijo de Quality Road se impuso de punta a punta,  le dio a Bob Baffert su octava éxito en la carrera y le permitió a John Velázquez ganarlo por primera vez; Mage fue tercero, sin protagonismo

No habrá aspirante a la Triple Corona 2023 en los Estados Unidos. Mage (Good Magic), el gran héroe que hace 2 semanas había tenido el Kentucky Derby (G1) en Churchill Downs no pudo repetir este sábado en el Preakness Stakes (G1-1900 m, arena) de Pimlico y vio trunco su sueño.

El alazán que empujó con alma y vida el pueblo burrero latinoamericano apenas pudo quedar tercero sin ser protagonista de un National Treasure que le torció el brazo en un mano a mano formidable a Blazing Sevens (Good Magic) para darle a Bob Baffert una histórica octava conquista en la prueba, transformándolo en el entrenador que más veces la ganó, desemparejando el dueño que mantenía con Robert Wyndham Walden, que contaba 7 primeros.

Baffert tuvo una tarde en la que pasó por todos los sentimientos, que se abrió con el éxito de su potrillo Arabian Lion (Justify) en el Sir Barton Stakes (L) y que tuvo un momento de tristeza gigante con la lesión que sufrió Havnameltdowns (Uncaptured) durante el Chick Lang Stakes (G3), por la que debió ser sacrificado.

Con lágrimas en sus ojos, y en su regreso  a las pruebas de la serie tras la suspensión que se le impusiera hace dos años atrás luego del positivo de Medina Spirit (Protonico) en el Derby, Baffert dijo: «Este negocio tiene estos altos y bajos. Empezamos de forma grandiosa, vivimos esos segundos horribles luego y luego nos tocó esta gran alegría, apoyada en un equipo de trabajo a mi cargo increíble. Estoy muy feliz también por Johnny -Velazquez, el jockey- que por fin pudo conseguir ese triunfo que tanto buscó. Fue un día muy emocionante».

Velázquez fue, justamente, uno de los artífices en el triunfo de National Treasure, uno de los buenos dos años de 2022 y al que le venía costando volver a mostrar aquella tarde. El boricua de 51 años, y que no había podido vencer en el Preakness en sus 12 participaciones previas, ejecutó a la perfección la partitura escrita por Baffert, decidiendo salir a marcar el ritmo en una prueba donde no había punteros, todo un dato en una cancha rápida, que, generalmente favorece a los que corren al frente.

El desarrollo era una de las grandes preguntas a resolver, sobre todo por Mage, acostumbrado a moverse de atrás y con la necesidad de ritmo para poder cargar con fuerza en la parte final. Velázquez con National Treasure se encargó de «dormirlo» y quitarle toda oportunidad al gran favorito, sobre el que ya temprano podía advertirse que su influencia no sería determinante.

Así, en la recta, fue Blazing Sevens el que abierto fue a presionar de firma al puntero, montándose los dos en un mano a mano formidable y en el que hubo de todo, golpes varios incluídos. Arriba, tras una pelea con furia, fue National Treasure el que conservó una cabeza de ventaja para grabar su nombre en los libros de historia, y darle a Baffert y Velázquez lo que habían venido a buscar, todo tras 1m55s12/100. A 2 1/4 cuerpos, Mage era sólo tercero sin furia, complicado por el trámite y quizás también sintiendo el rigor de la exigencia de la Triple Corona, con Red Route One (Gun Runner) en cuarto a 2 1/2 largos más.

Propiedad de la sociedad conformada por el SF Racing LLC, el Starlight Racing, el Madaket Stables LLC, Robert E. Masterson, el Stonestreet Stables LLC, Jay A. Schoenfarber, el Waves Edge Capital LLC y Catherine Donovan, National Treasure fue impasable en el Preakness Stakes y desarmó las ilusiones de ver a Mage quedar a las puertas de la Triple Corona.