El potrillo criado en la cabaña de Nicolás Ojea Quintana y José Luis Caldani trajo un éxito esperado

El de Niño Guapo en el Clásico Miguel Cané (G2), del sábado último en el Hipódromo Argentino de Palermo, no fue un triunfo más para Nicolás Ojea Quintana, José Luis Caldani y todos aquellos quienes están detrás del Haras El Chañar. Se gritó con todas las fuerzas, como se gritan las victorias importantes, las que marcan una bisagra, las que se esperan con el alma.

Cabaña de producción pequeña, pero que apunta a la calidad por sobre la cantidad, dejó de tener un funcionamiento casi para “consumi interno” hace algunos años, para establecer un modelo más comercial, apuntalado en Nicolás, que tras su paso como manager y parte fundamental en el desarrollo de la Estación de Montas La Mission, encaró una aventura distinta y en familia, en casa.

“Tenemos una alegría enorme y disfrutamos al máximo el triunfo de Niño Guapo, porque El Chañar es un haras chico. Por eso, ganar este tipo de carreras es un alegrón para todos los que lo hacemos”. Para el criador fue también un éxito apoyado en dos caballos sobre los que fue responsable de su llegada al país, pues el zaino del Stud Garabo al que preparan Roberto Pellegatta y Juan Saldivia es un hijo de Catcher In the Rye en madre Johannesburg, dos de los padrillos que sirvieron en La Mission durante su etapa anterior.

Cuenta Nicolás: “A Burg Aniñada, la madre del potrillo, la compramos en La Biznaga, antes de que se liquide. Es por Johannesburg, al que trajimos en su momento y que siempre me encantó, pero que además tiene la familia materna de Nipona (Babas Fables), un lujo. Burg Aniñada pertenece a una tremenda familia y la entrenó Carlos D. Etchechoury. Corrió una  carrera a los 2 años en enero en San Isidro mostrando mucha precocidad, pero rodó en la suelta. La llevaron al campo, se preñó y la compramos nosotros con 3 años apenas”.

“La primera cría fue El Delfín, un Include, que vendimos y ganó a los  3 años en San Isidro. Después le dimos a Catcher in the Rye buscando tamaño, produjo a Niño Audaz, un caballo lindísimo que se fue a Uruguay y que allí ganó 4 a los 2 y 3 años, e inclusive corrió las selectivas. Después nos parió una potranca chica, La Descarada (Treasure Beach), como se podía esperar viniendo de Johannesburg y Nipona, para luego darnos a Niño Guapo, al que Pelle compró en el remate Copa Bullrich”, detalla Nicolás sobre la producción de Burg Aniñada.

El éxito de Niño Guapo sobre el dos veces ganador de G1 Subsanador (Fortify) en el Cané le cayó como anillo al dedo a El Chañar: ” El 25 de agosto vamos a vender un Orpen que se llama Bribón, hermano de este potrillo, en Copa Bullrich, que se atrasó un poco y entonces se lo esperó”, explica Ojea Quintana, con la expectativa de alcanzar un buen precio.

Cuenta el criador que Burg Aniñada acaba de de parir un macho por Long Island Sound (War Front) y que esta temporada va a ser cubierta por el gran Equal Stripes (Candy Stripes) en Abolengo. “Esperamos una hembra, porque este es un pedigree tremendo de La Biznaga que se ha dispersado un poco entre Chile y otros países, y como no tenemos ninguna hembra…”.

Ya pensando en el futuro, dice Nicolás: “Siempre hablando con Pellegatta nos comentaba que le faltaba madurar a Niño Guapo y que con el aumento de las distancias iba a ser muy buen caballo. Ganó bárbaro y pensando en las largas del segundo semestre nos ilusiona mucho”. Imposible no pensar en positivo…