El “Classic” más antiguo del turf argentino llega hoy a San Isidro; pozos fuertes y la ilusión de la Triple Corona…

El Gran Premio Jockey Club (G1-2000 m, césped pesado, $ 3.500.000 al ganador) es el Gran Premio Jockey Club. El “Classic” más antiguo de la historia del turf argentino, segunda escala de la Triple Corona nacional, llega esta tarde al Hipódromo de San Isidro con una nueva versión. Diluvió, es cierto, y la situación obligó a alterar en grandes los planes de entretenimiento previstos, pero un trofeo de semejante jerarquía se le anima a todo, aunque haya rayos y centellas.

El “burrero” es estoico. Desafía lo que le pongan adelante; si viene un tren de frente, lo encara. Es, justamente, uno de los grandes secretos como para que nuestra actividad tan amada siga adelante con la pasión intacta a pesar de encontrar una piedra en el camino por cuadra.

Seguramente con sol de por medio el escenario hubiera dado para la “foto publicitaria” pero, a pesar de todo, la expectativa y la ilusión será la misma. Como si el cielo estuviera celeste. El Jockey Club tendrá varias historias dentro de una misma carrera.

Por ejemplo, después de ganar el Gran Premio Polla de Potrillos (G1) en la milla de arena de Palermo, Miriñaque asume el desafío de cambiarlo todo y pasar a los dos kilómetros de césped pesadísimo de San Isidro, y todo por mantener vivo el sueño de la Triple Corona. Desde 1996, con Refinado Tom (Shy Tom), que un potrillo no une los tres pasos de la serie, y ahora el único que puede cortar esa extensa racha negativa es el hijo de Hurricane Cat. Su inexperiencia sobre el terreno es un signo de pregunta, como así también la forma en que asumirá la nueva distancia.

De allí que, a la hora de las preferencias, se lo ubique a la par de los tres potrillos que siguieron el proceso selectivo en el Hipódromo de San Isidro: Lauda Air (Cityscape), Imperador (Treasure Beach) (ambos en la foto) y Don Palco (Freud).

Se enfrentaron por primera vez en las Dos Mil Guineas (G1), cuando Imperador batió por nada a Lauda Air, con Don Palco lejos. Y lo volvieron a hacer en el Ensayo (G3), la tarde en que Don Palco se rehabilitó atropellando desde lejos para batir por 3/4 de cuerpo y medio largo a Imperador y Lauda Air, demostrando un nivel parejo entre ellos.

Otro nombre bravo en el Jockey Club es el de Roman Joy (Fortify), el grandote que buscará hacer realidad aquello de que la tercera es la vencida. Escolta del crack Ivar (Brz-Agnes Gold) en el Gran Criterium (G1), fue luego quinto en el Juvenile (G1) de las Estrellas, para volver a correr bárbaro perdiendo por apenas medio largo ante Miriñaque en la Polla. Si bien hasta ahora mostró lo mejor de su repertorio en la arena, integra claramente el grupo de los referentes.

Si de lances se habla, Señor Don (Señor Candy), dueño de la Polla (G3) platense y cuarto en la versión porteña, asume el desafío de la grama con confianza.

La batería de atracciones que sobrevivió a la suspensión por el temporal incluye los 8.280.802 pesos que se pondrán en juego entre asegurados e incrementos a lo largo de toda la jornada. El Jockey Club es el Jockey Club. Llueve o truene. El “burrero” lo sabe, y por eso está listo para disfrutarlo…