Gran favorito, el hijo de Manipulator alcanzó su primera victoria clásica sobre grama en el Buenos Aires (G3)

Ganar en la arena y en el césped, no es para cualquiera; mucho menos festejar a nivel clásico en ambas superficies. Pues bien, como primera medida, Che Capanga no es “cualquiera”, y, como segunda, este lunes demostró que tiene potencial para lucirse grande tanto en la tierra como en la grama.

En una actuación valiosa, y abriendo su 2022, el hijo de Manipulator fue imparable para los 5 rivales que le salieron al cruce en el Clásico Buenos Aires (G3-1600 m, césped) y demostró una ductilidad propia de su clase. En rigor, no podía decirse antes de la carrera que el verde no le sentara, pero su tabulada marcaba una clara preferencia por la pista princpial porteña. Ahora el abanico de posibilidades para el crédito del stud riocuartense Chemeco se abre considerablemente.

Guiado con confianza extrema por William Pereyra, Che Capanga siempre vino sobrando. Largó presto, pero dejó que Guest Seattle (Seattle Fitz) asumiera el liderazgo para ubicarse segundo a los palos y sin perder un metro. Ya en la recta, como casi siempre ocurre en el terreno interior del centro, todos buscaron hacia la mitad de la pista.

Rápido pasó al frente Che Capanga, que empezó a sacar provechos de sus brazadas “eternas” para ir dominando y empezar a distanciarse, alcanzando la meta con 4 cuerpos de ventaja sobre el interminable Joy Filoso (Filoso Emperor), que a sus 8 años ratificó su vigencia para ser segundo. A 1 1/2 largo, en tanto, Oppidum (Portal del Alto) sumó su segundo tercer lugar de grado seguido, delante de Don Mágico (Fortify), Sonny Bill (Portal del Alto) y Guest Seattle, que completaron el marcador. El tiempo fue de 1m34s9/100.

Criado por Patrico Francisco Losinno y preparado por Roberto Pellegatta y Juan Saldivia, Che Capanga respondió a su amplio favoritismo con una labor convincente, y ahora cuenta en su campaña con 8 triunfos sobre 13 presentaciones, premios por 7.813.550 pesos y ya tres lauros de black-type en su bolsillo.

En la familia materna de la fenomenal Glad (Idle Hour), Che Capanga tiene ahora un “doble comando” de superficies, como para pensar en una campaña más amplia y seguir firme como uno de los mejores en la media distancia.