El jockey, que pagó 14 meses de inactividad por fallar 2 test de alcoholemia y violar las reglas por Covid, tuvo un reencuentro ideal con la hípica en Chelmsford

Por Diego H. Mitagstein

Si hay algo que Oisin Murphy fue reconocer que se equivocó, aceptando con entereza la sanción de 14 meses que le impuso la British Horseracing Authority por fallar en dos test de alcoholemia y de romper las reglas establecidas en el momento mayor del brote de Covid-19.

Pero para el jockey arrancó este jueves una nueva etapa en su vida, volviendo a las competencias con un éxito especatacular en Chelmsford, mostrando que toda su calidad para montar un SPC sigue intacta. “Fueron muchos, muchos errores”, dijo el profesional cuando la prensa requirió de su palabra tras un momento enormemente feliz para él en las riendas de Jupiter Express (Kodiac). 

“Siendo realistas, fui muy tonto. Cometí muchos, muchos errores que me gustaríano haber tenido. Pasé por un período de tiempo para pensar en eso y concentrarme en volver con una mentalidad diferente. Con suerte, durante los meses siguientes puedo probarle a todos la persona que me gustaría ser”, agregó Murphy, 3 veces jockey campeón.

De 27 años, corriendo en Qatar desde hoy y listo para enfrentar su primer gran desafío en la fabulosa serie de la Saudi Cup, Murphy agradeció el enorme soporte que le dio el Qatar Racing, la caballeriza de la que es primera monta, y también el apoyo del preparador Andrew Balding: “Han sido increíbles conmigo. Cuando empiezas a enumerar personas, siempre se deja alguien afuera. Desde mi familia a los Baldings y pasando por todo el equipo del Qatar Racing, nunca me sentí excluido”.

Cuando se lo consultó sobre aquellos meses de parate, el jinete, como siempre, se mostró sincero: “Obviamente me concentré durante los primeros meses en mantenerme sobrio y bien. Pero a partir de que pude controlarme con mi problema, me sentí realmente bien y pude mantenerlo  durante mucho tiempo, y aquí es donde quería comenzar de nuevo mi carrera en la hípica. Con suerte, habrá mucho por venir”.

No hay nadie dentro de la hípica británica y mundial que no haya estado feliz este jueves ante el monumental retorno de Murphy que, como tantos jinetes jóvenes, pasó por excesos y momentos en los que creerse el dueño del mundo pareció el camino. Lo bueno es que parece haberlos superado, aceptando todo lo que le sucedió con toda la maduración que le faltó para enfrentarlos en su momento.

Irlandés, pues creció en Killarney, Murphy apareció fuerte en el mundo del turf allá por 2013 y en 2016 se convirtió en el jockey número uno de Qatar Racing, y entre sus triunfos más trascendentes aparecen lños que conquisto con Kameko (Kitten’s Joy) en las 2000 Guineas (G1) inglesas de 2020; el Eclipse Stakes (G1) y el Juddmonte International Stakes (G1) con Roaring Lion (Kitten’s Joy); el Breeders’ Cup Distaff (G1) de 2021 con Marche Lorraine (Orfevre); y el Dubai Turf (G1) de Meydan con Benbatl (Dubawi).

“Ha pasado mucho tiempo, pero es brillante estar de vuelta en el hipódromo y montar un caballo ganador. Estoy bastante en forma y realmente lo disfruté, incluso las bromas que me tendieron en la sala de pesaje”, suma el jinete a la charla, con una felicidad que hace tiempo no disfrutaba.

Hombre muy activo en las redes sociales, de sonrisa fácil, parece haber dejado atrás su peor momento y pagado con respeto el período de suspensión al que lo llevaron sus múltiples errores. Está en sus manos que el futuro lo encuentre ganando carreras importantes. Si hay algo que le sobra, eso es talento.