El veterano jinete fue fundamental para el triunfo del hijo de Power en el Prix Jean Prat (G1) de Deauville

DEAUVILLE, Francia (Especial para Turf Diario).- Tener un buen jockey en las riendas siempre es una ayuda invalorable para un caballo. Y si aquí ese jinete es Olivier Peslier, mejor todavía. Veterano, pero siempre con su talento a flor de piel, el profesional resultó fundamental para que el Laws of Indices alcanzara una resonante victoria en el Haras D`Etreham Prix Jean Prat (G1), disputado sobre 1400 metros de recta en el césped muy blando de Deauville.

Era una carrera bien complicada, con Godolphin y Coolmore apuntando al primer lugar con figuras importantes. Sin embargo, a la hora de la verdad, todo fue para el hijo de Power y Sampers (Exceed and Excel) preparado por Ken Condon para Miss C. R. Holmes, que respondió de la mejor forma a la cátedra de Olivier. El jinete lo ubicó temprano al frente y manejó el ritmo de la carrera; al tiempo que casi todos empezaban a mover, él esperó unos metros más para exigir a su potrillo, que reaccionó a sus requerimientos con valentía y resistencia.

Mucho de brazos y piernas y la fusta necesaria acompañaron esa cuadra final donde Thunder Moon (Zoffany) trató de rebasar la línea del puntero, que se mantuvo firme, estoico, y conservó la victoria por apenas medio cuerpo. A 1 1/2 más, Midtown (Dubawi) fue tercero y el mejor de los tres representantes del Sheikh Mohammed, porque ni Erasmo (Oasis Dream) y Naval Crown (Dubawi) estuvieron en la definición, llegando séptimo y octavo, con Battleground, el hijo de War Front y Found (Galileo) en noveno, volando también bajito.

Fue sorpresa lo de Laws of Indices, que este año había tenido tres labores sin lucimiento, aunque en la más cercana había sido quinto de Campanelle (Kodiac) en la Commonwealth Cup (G1) de Royal Ascot, en Inglaterra. El gran momento para el zaino había sido en julio de 2020, en The Curragh, Irlanda, la tarde en que fue medio cuerpo mejor que el mismísimo Lucky Vega (Lope de Vega) en el Railway Stakes (G2).

“El entrenador lo dejó todo en mis manos y me dijo que me fijara cómo se hacía la carrera, pero largó muy bien y no necesité exigirlo temprano. Tenía mucha confianza en el potrillo y en mí, y tuvimos nuestros dividendos, tuvo mucho coraje”, relató Peslier, que ganó por quinta vez el Jean Prat, desde aquél éxito inicial en 1993 con Le Balafre (Groom Dancer).