El Presidente de Criadores en Uruguay destacó que la vuelta al ruedo del turf fue un triunfo de todos

Pablo Salomone está satisfecho y feliz. Después de varias semanas de arduo trabajo a la par de todos los demás actores de la hípica, el Presidente de Criadores disfruta del haber conseguido la aprobación del protocolo para que las carreras vuelvan a Maroñas y Las Piedras la próxima semana.

“Fueron 53 días eternos”, confiesa en el inicio de la entrevista con Turf Diario, pero, como dicen, lo que cuesta vale doble. “Desde el primer día posterior a la suspensión empezamos a trabajar, sin prisa pero sin pausa. Debemos reconocer que nos ayudaron los antecedentes, todo lo hecho en los últimos años en conjunto con la Dirección de Casinos y que hizo que pudiéramos cambiar la percepción en la sociedad sobre la actividad, tener otra ‘carátula’, salir de la mala fama. Fue duro, pero ‘largamos antes’ y eso terminó por resultar fundamental. Nos planteamos cómo podíamos ayudar a nuestra gente y conseguimos la comprensión del sistema sobre nuestras necesidades y lo que aportamos a la sociedad”, explica el dueño del bellísimo Haras Cuatro Piedras”.

El trabajo del turf en Uruguay tuvo dos focos. Por un lado, apuntar al regreso más pronto posible de la actividad; por el otro, el de la solidaridad. Sobre este último, explica Salomone: “Se generó un aporte económico desde Criadores y Propietarios para los más necesitados. Tenemos un formato desde el Stud Book que con lo que se paga en concepto de importación de ejemplares se forma una reserva, dinero al que nos sumamos las asociaciones para poder aunque sea dar una mano a los que peor la estaban pasando”.

Ya en lo referente a plantear la vuelta del turf para que la rueda empiece a girar, se llegó lo más arriba posible para cristalizarlo: “El tema se trató directo con el Luis Lacalle Pou, el Presidente, y se canalizó a través de personas de su confianza. Se visitó a todos los líderes políticos para explicar la situación, que el parate estaba afectando a los más vulnerables, aunque siempre teniendo en cuenta que lo primero es la salud. Siempre digo que la actividad del turf es como un ‘impuesto voluntario’. Se calcula que se gasta 1.000.000 de dólares al mes en caballos para mantenerlos y mucho de ese dinero va a parar a los más necesitados. Si se cae, al Estado le saldría mucho más caro. Es como ser socios, ellos ponen un pedacito, la actividad pone el resto y termina siendo como un negocio redondo para la gente trabajadora. En otras actividades sería impracticable un esquema semejante, no cumpliría el objetivo de llegar a los que lo necesitan”.

“El tema se trató directo con el Luis Lacalle Pou, el Presidente, y se canalizó a través de personas de su confianza”

Los casi dos meses de trabajo para la vuelta del turf a los hipódromos en Uruguay quitaron tiempo propio a los representantes, pero en la voz  y en el tono de Salomone se aprecia fácilmente que fue todo crédito: “Cuando la construcción empezó a moverse, para la semana de Turismo, arrancamos nosotros recorriendo un camino similar. Insisto en que el contexto se dio a favor y esa relación previa que existía con el Estado fue fundamental. La hípica te cura, es como un hospital de la sociedad” dice, buscando una figura. Luego amplía: “Toma gente a la que la sociedad no le da ninguna posibilidad, que aparta y arrincona en la pobreza. El que se equivocó alguna vez en la vida también encuentra en el turf una chance que nadie le da. Eso para nosotros debe ser de un valor gigantesco”.

También el tema de la aprobación del protocolo tuvo sus vericuetos y compromisos. Dice el criador: “Apenas terminamos la primera reunión y se nos pidieron las modificaciones cerramos la puerta y nos quedamos buscando la solución; era ahí, no podíamos salir sin tener todo arreglado. Se pidió test de Covid-19 a cada uno de los presentes y se resolvió que la empresa pagara el correspondiente a sus empleados y que se tomara el 5 por ciento de los premios hípicos para realizarlo a los cuidadores, jockeys, peones. En este último punto hay un detalle muy importante y es que a través del turf el país va a testear dos zonas de riesgo como Maroñas y Las Piedras, porque mucha de la gente que empleamos vive allí, con recursos modestos, en condiciones peligrosas y que podrían ayudar al contagio. Con el plan que se ideó estaremos cuidando al turf y también al pueblo”.

Para Salomone, “La situación y la crisis que atravesamos sirvió para poder trabajar en conjunto y demostrarnos a nosotros mismos que eso es posible; y también fue muy destacable la colaboración de HRU, que puso su granito de arena para que todo tuviera el final que queríamos”.

Con seriedad y jugando en equipo, se logró que en medio de la pandemia un sector productivo como la industria hípica comenzará a moverse, siendo el primer deporte allí que recompone su situación. Nada fue casualidad, sino que la clave estuvo en la unidad y en la política de Estado que en apenas una década le permitió al turf ser considerada con la seriedad e importancia que merece ante el enorme aporte social que realiza, mucho más allá de que en el medio haya un boleto. A esta altura, nada más que un simple detalle.

Diego H. Mitagstein