Desde Festín que corrió la versión inaugural de la gran carrera, casi siempre nuestro país tuvo representantes en la prueba

Sólo en 1991 se corrió la primera edición del Pacific Classic (G1), que no tardó nada en convertirse rápidamente en la carrera más importante de cada temporada en el bellísimo hipódromo de Del Mar, en la baja California, donde el surf conoció al turf… Su premio de 1.000.000 de dólares no demoró ni un instante en atraer a muchos de los mejores caballos de los Estados Unidos, tanto que su versión inaugural  vio ganar al crack local Best Pal (Habitony), uno de los castrados más famosos de la historia.

Esa tarde, un 10 de agosto para ser más precisos, se produciría la primera presencia argentina en el trascendente compromiso, dando comienzo a una seguidilla de participaciones que tendría como puntos sobresalientes los triunfos de Gentlemen (Robin des Bois) y Candy Ride (Ride the Rails), en 1997 y 2003, respectivamente.

Este sábado se disputará una nueva versión del Pacific Classic y otra vez nuestra hípica tendrá un representante en los partidores. Haciendo su primera muestra en el norte, a sólo dos meses de haber dejado su box en Palermo, Miriñaque (Hurricane Cat), consagrado hace horas apenas con el Pellegrini al Caballo del Año de 2019 en Argentina, saltará a la arena para medirse, entre otros, con el mismísimo Maximum Security (New Year’s Day).

La inminente gestión del tordillo, que con todo su talento deberá superar la enorme contra del escaso tiempo de aclimatación, obliga a recordar las muchas participaciones albicelestes en el Pacific Classic, arrancando por aquella de 1991 en la que Festín (Mat Boy) quedaba cuarto de Best Pal a 5 cuerpos.

Al año siguiente llegó una de las más grandes decepciones nuestras en la carrera, con la gigantesca Paseana (Ahmad) desafiando a los machos como gran favorita para llegar apenas quinta del outsider inglés Missionary Ridge (Caerleon), con el que luchó por la punta hasta promediar el último codo.

Pagando un suplemento, Cleante (Kleiglight) iría por la gloria en 1995, pero al campeón millero no le fue nada bien, pues cerró la marcha lejos de Tinners Way (Secretariat).

Pasaron un par de años y llegaría la primera gran alegría, con Gentlemen en el pico máximo de su rendimiento siendo terminante para batir por 2 3/4 cuerpos al crack brasileño Itajara (Felicio) en 2m2/5, bajo la preparación de Richard Mandella y la experta muñeca de Gary Stevens en sus riendas. En la misma carrera llegaría cuarto Lord Jan (Lord Hailey), en aceptable labor.

La temporada siguiente Gentlemen iría por el doblete, que cerca estuvo de conseguir. En otra gestión superlativa, sólo el excelente tordillo Free House (Smokester) se le adelantaría por 4 cuerpos, luego de que el alazán llegara a dominar en la curva. En la cancha también estuvo otro de los buenos ejemplares nacionales de aquella época, Lazy Lode, que sería aceptable cuarto.

Este último volvería a probar suerte para la versión de 1999, repitiendo colocación, pero ahora en pos de General Challenge (General Meeting), el alazán grandote que por aquellos días mandaba en la división.

En 2002 habría otra esperanza argentina en los partidores del Pacific Classic, Tapatío (Candy Stripes), pero lo suyo terminaría en rotundo fracaso llegando décimo tercero a tiro de cañón de Came Home (Gone West).

A un golpazo tan grande le siguió una alegría histórica, pues 2003 sería el año en que Candy Ride dejaría su huella, aunque, lamentablemente, marcaría su temprana despedida de las pistas. El crack le ganaría en el tiempo récord de 1m59a11/100 a otra estrella como Medaglia D’Oro (El Prado), con Julie Krone en sus riendas y bajo el entrenamiento de Ron McAnally.

El tordillo El Elogiado (Acceptable) intentó disfrazarse de Candy Ride a los 12 meses, pero su aventura terminó con un séptimo lugar mientras Pleasantly Perfect (Pleasant Colony) levantaba la corona.

Con muchos boletos -fue enemigo-, pues atravesaba un buen mommomento, Magnum (El Compinche) se ubicó en las gateras del Pacific Classic en 2006. Pero tras un desarrollo endemoniado, aflojó en la recta para ser séptimo, cediéndole todo el protagonismo al gran favorito Lava Man (Slew City Slew).

En 2009 llegó el turno para Global Hunter (Jade Hunter) de ir por la hazaña en la arena, siendo mucho mejor pastero. Y tan mal no lo haría, pues pese a que terminó octavo, llegó a sólo 6 cuerpos de Richard’s Kid (Lemon Drop Kid), que por la cabeza batía al brasileño Einstein (Spend a Buck).

Suggestive Boy (Easing Along) sería el siguiente argentino en correr el Pacific Classic, en 2012, pero era quinto de Dullahan (Even the Score), para luego soñar todos con el milagro de Mystery Train (Not for Sale), que en 2014 viajó casi desde el aeropuerto de San Diego a Del Mar para hacer un papelón y llegar anteúltimo de Shared Belief, que repetía la hazaña de su padre, Candy Ride…

En 2015 Argentina estuvo muy cerca del triplete, pero Catch a Flight (Giant’s Causeway) tuvo la desgracia de cruzarse con la fenomenal Beholder (Henny Hughes), que se transformaba en la primera yegua en ganar la carrera, superando por 8 1/4 cuerpos a nuestra carta.

En 2018, Roman Rosso (Roman Ruler) tenía su debut en el norte en el Pacific Classic (G1) para llegar cuarto pero lejos de Accelerate (Lookin At Lucky) y hace doce meses se daba la última esperanza, frustrada, con For the Top (Equal Stripes), cerrando la marcha mientras Higher Power (Medaglia D’Oro), que vengaba la derrota de papá a manos de Candy Ride…

Miriñaque continuará este sábado la zaga bien numerosa de caballos argentinos en el Pacific Classic, con la esperanza de siempre, aunque moderada un tanto por su viaje aún tan cercano.

La carrera más importante de la temporada en Del Mar volverá a tener uno de los nuestros en los partidores y pese a que en este caso el “no hay dos sin tres” se está haciendo desear más de la cuenta, los boletos albicelestes irán a las patas del tordillo…

Diego H. Mitagstein