De la mano de la dupla formada por Frankie Dettori y John Gosden, el potrillo saltó a los primeros planos en el St. James’s Palace Stakes (G1)

Fun un cierre perfecto, maravilloso. Un resumen ideal de otra semana de Royal Ascot que llenó los ojos y el corazón de los burreros. Aún sin público en las tribunas, se pudo percibir el calor; las ganas; la pasión. Se jugó una fortuna de forma remota (y aquí todavía hay quienes van en contra de la tendencia mundial… ¡increíble!), se alcanzaron niveles altísimos de audiencia en las transmisiones y desbordaron los streamings “robados”. Nadie quiso perderse la acción.

En la pista, frente a esas tribunas desoladas pero históricas; sin la presencia de la Reina Isabel II por primera vez desde que asumió como monarca, un mitin real no podría haber llegado a su fin de otra forma que con dos “reyes” brillando, unidos para un triunfo potente de un potrillo que se las trae; tarde, pero se las trae.

Frankie Dettori y John Gosden, jockey y cuidador, son de esas parejas que cuesta dividir, que cuando trabajan juntos arrasan, como ahora, adueñándose de las estadísticas en Royal Ascotl, convirtiéndose en figuras y redondeando su cosecha envidiable con un Palace Pier tremendo que liquidó a los duros rivales que enfrentó en el St. James’s Palace Stakes (G1-1600 m, césped) con la solvencia de un campeón.

El hijo de Kingman y Beach Frolic (Nayef) llevó su invicto a 4 de 4 con una ráfaga de talento en el derecho, pasando de largo a los mucho más experimentados Pinatubo (Shamardal) y Wichita (No Nay never), para dejarlos luchando por el segundo lugar. El disco lo encontró con 1 cuerpo sobre el campeón Pinatubo, que volvió a perder, otra vez como gran favorito.

Propiedad del Sheikh Hamdan Bin Mohammed Al Maktoum, uno de los hijos de Mohammed, había costado 600.000 guineas en Tattersalls y ahora empieza a pagar tanta inversión e ilusión con resultados.

Dettori cerró cómo líder entre los jinetes por segunda temporada seguida en Royal Ascot, y con un triplete fantástico el sábado. Tras tan formidable cosecha, contó: “Siempre pensamos mucho en Palace Pier, pero por bastante tiempo nos aplacó que apareciera ‘dormido’ en las mañanas. John hizo un gran trabajo con él y ahora llega a un objetivo importante. En ese gran físico sabíamos que había un buen caballo, al que todavía no le conocemos el techo”.

Gosden, por su lado, sumó: “Frankie quería correrlo algo frío, porque suponía que iba a haber un desarrollo movido. El plan salió bastante bien y el potrillo puso de manifiesto una mayor stamina que sus rivales. Es muy talentoso y ahora iremos por el Prix Jacques Le Marois (G1) en Deauville, Francia, que también supo ganar su padre. A los 2 años tuvo una pequeña lesión en la tibia, nada para preocuparse, pero lo suficiente para dar por concluída su temporada. Su hubiéramos corrido el Dewhurst o el Jean-Luc Lagarder, había tenido la experiencia para estar en las Guineas, pero no se puede correr semejantes carreras sin estar preparados”.

Beach Frolic, la madre de Palace Pier, no corrió, pero es hermana materna de los G2 Bonfire (Manduro) y Joviality (Cape Cross), en la misma familia de Miss Caerleona (Caerleon), de enorme generosidad luego en la cabaña.

Palace Pier ganó el St. James’s Palace, saltó a los primeros planos y le dio un cierre de lujo a Dettori y Gosden.