Sorprendentemente, tras considerar su falta como “grave” a la hora de juzgar el cierre del Clásico Saturnino J. Unzué (G2), el jockey recibió una pena que no va por la misma línea

Vaya si dejó aguas revueltas lo ocurrido el sábado último en el Hipódromo Argentino de Palermo con el controvertido final del Clásico Saturnino J. Unzué (G2), cuando se distanció al último lugar a Gran Mirella (Dabster) por molestar a Papusa Pass (Distinctiv Passion), la gran favorita, cuando ambas estaban literalmente cruzando el disco. En esa ocasión, los comisarios porteños juzgaron como grave la intereferencia de la potranca platense, y por eso no sólo fue distanciada del primer lugar, sino que se la desplazó fuera del marcador. 

Sin embargo, a la hora de las sanciones, la comisión de carreras parece no haber juzgado de la misma manera la supuesta acción de Sosa, pues sólo se le aplicó una sanción de 5 reuniones, sin utilizarse la palabra grave en los considerandos. Por lo tanto, el profesional estará fuera de las pistas entre el  16 y el 20 del corriente. 

Como se recordará, el Unzué terminó con Papusa Pass en el piso, con su compañera Plumorasa Pass (Distinctiv Passion) también cayendo, al no poder esquivarla. 

En un hecho realmente inusual, se terminó entendiendo que Gran Mirella molestó, pese a que en la cámara de frente se observa con mucha claridad que es primero Papusa Pass la que va hacia adentro, toca con su pecho el anca de la ganadora y ante ese roce esta pierde la línea y se va bruscamente hacia afuera, allí sí golpeando a la favorita, que cae más por lo cansada que venía que por lo violento del choque.

Dicha explicación hubiera sido motivo para no modificar el marcador, pero, además, la regla internacional de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas (IFHA) indica que si el caballo molestado ya no tiene posibilidades de vencer, no se debe proceder al distanciamiento, aunque sí deja abierto el capítulo para posibles sanciones de ser justas. Y, claramente, la carrera ya estaba definida.

En el caso del Unzué, no se dio ni una cosa ni la otra pues, nuevamente, como se observa con claridad en las cámaras, la molestia de Gran Mirella es como consecuencia de la acción de Papusa Pass, por lo que ahora el error del hipódromo es doble, pues juzgó mal originalmente y ahora sanciona a un jockey no tuvo intención alguna de molestar.

Por supuesto, el Unzué generó todo tipo de posturas, aunque los datos existentes son contundentes. De allí que el comisariato de Palermo haya quedado con justicia en el ojo de la tormenta, ante una falla tan grave.